من خلق الكون؟ ومن خلقني؟ ولماذا؟
¿Quién creó el universo?, ¿Quién me creó a mí?, ¿y por qué?
¿Quién creó el universo?, ¿Quién me creó a mí?, ¿y por qué?
El comité educativo de la Presidencia de Asuntos Religiosos en la Mezquita Sagrada y la Mezquita del Profeta
¿Estoy en el camino correcto?
¿Quién creó los cielos, la Tierra y las magníficas criaturas que hay en ellos, cuya totalidad es inabarcable?
¿Quién diseñó este preciso y perfecto sistema en los cielos y la Tierra?
¿Quién creó al ser humano y le otorgó el oído, la vista y el intelecto, haciéndolo capaz de adquirir conocimiento y percibir la verdad?
¿Quién es el autor de esta delicada creación en los órganos de tu cuerpo y te formó de la mejor manera?
Contempla la creación de los seres vivos en toda su diversidad. ¿Quién los creó con infinitas manifestaciones?
¿Cómo logra este vasto universo mantenerse en un estado de orden y estabilidad con leyes que lo regulan con precisión a lo largo de los años?
¿Quién estableció los sistemas que gobiernan este mundo (la vida y la muerte, la reproducción de los seres vivos, la noche y el día, el cambio de las estaciones, etc.)?
¿Acaso este universo se creó a sí mismo?, ¿o surgió de la nada?, ¿o existió por casualidad? Dios Todopoderoso dice: {¿Acaso surgieron de la nada o son ellos sus propios creadores? (35) ¿O crearon los cielos y la Tierra? No tienen certeza de nada. (36)} [At-Tur: 35-36].
Si no nos creamos a nosotros mismos, y es imposible que hayamos venido de la nada o por mera casualidad, entonces la verdad indudable es que este universo debe tener un Creador Supremo y Todopoderoso. ¡Es inconcebible que este universo se haya creado a sí mismo, o que haya surgido de la nada, o por pura coincidencia!
¿Por qué el ser humano cree en la existencia de cosas que no puede ver, como la percepción, el intelecto, el alma, las emociones y el amor? ¿No es acaso porque ve sus efectos? Entonces, ¿Cómo puede negar la existencia de un Creador de este grandioso universo cuando observa los efectos de Sus creaciones, Su obra y Su misericordia?
Ninguna persona sensata aceptaría que se le dijera que una casa existe sin que nadie la construyera, o que la nada creó esa casa. Entonces, ¿Cómo pueden algunas personas creer a quienes afirman que este vasto universo surgió sin un Creador? ¿Cómo puede alguien razonable aceptar que se le diga que este preciso orden del universo ocurrió por casualidad?
Todo esto nos lleva a una única conclusión: que este universo tiene un Señor Supremo, Todopoderoso, Sustentador y Soberano, y que solo Él merece ser adorado. Cualquier adoración dirigida a otros además de Él es falsa, pues no merecen la adoración.
El Señor Creador Supremo
Existe un único Señor Creador, el Dueño, el Soberano, el Sustentador, Aquel que da la vida y la muerte. Él es Quien creó la Tierra y la hizo habitable para Sus criaturas. Él creó los cielos y las magníficas criaturas que hay en ellos, y estableció este preciso orden del sol, la luna, la noche y el día, lo cual es evidencia de Su grandeza.
Y Él es Quien puso a nuestra disposición el aire, sin el cual no podríamos vivir. Él es Quien nos envía la lluvia y ha puesto a nuestro servicio los mares y los ríos. Él es Quien nos nutría y nos protegía cuando éramos fetos en los vientres de nuestras madres, sin que tuviéramos fuerza alguna. Él es Quien ha hecho fluir la sangre por nuestras venas desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
Este Señor Creador y Sustentador es Al-lah, Glorificado y Exaltado sea.
Al-lah el Altísimo dice: {Su Señor es Dios, Quien creó los cielos y la Tierra en seis eras, y luego se estableció sobre el Trono. Hace que la noche y el día se sucedan. Creó el Sol, la Luna y las estrellas sometiéndolas a Su voluntad. ¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Él quiere? ¡Bendito sea Dios, Señor del universo! (54)} [Al-A'raf: 54].
Al-lah es el Señor Creador de todo lo que existe en el universo, tanto de lo que vemos como de lo que no vemos. Todo lo que no es Él es parte de Su creación. Solo Él merece ser adorado y nadie debe ser adorado junto a Él. No tiene socios en Su dominio, creación, gobierno o adoración.
Si hipotéticamente existieran otras deidades junto al Señor, Majestuoso es Él, el universo se habría corrompido, porque no es posible que dos dioses gobiernen los asuntos del universo al mismo tiempo. Al-lah el Altísimo dice: {Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades además de Dios, éstos se habrían destruido...} [Corán 21: 22].
Los atributos del Señor Creador
El Señor, Glorificado sea, posee innumerables nombres sublimes y grandiosos atributos que apuntan a Su perfección. Entre Sus nombres están: el Creador, “Al-lah” —que significa el Único digno de adoración sin asociados—, el Viviente, el Sustentador, el Misericordioso, el Proveedor y el Generoso. Dice Al-lah el Altísimo en el noble Corán: {¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, el Viviente [Eterno], el Sustentador [y Gobernador de toda la creación]. No Lo afectan somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce el pasado y el futuro [lo manifiesto y lo oculto] y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. El escabel de Su Trono abarca los cielos y la Tierra, y la custodia [y mantenimiento] de ambos no Lo agobia. Y Él es el Sublime, el Grandioso. (255)} [Al-Baqarah: 255].
Y Al-lah el Altísimo dice: {Di: “Él es Al-lah, Uno (1).} {Al-lah es el Absoluto. (2) No engendró ni fue engendrado (3) Y no hay nada ni nadie que sea semejante a Él (4)}. [Corán, 112:1-4].
El Señor adorado se caracteriza por atributos de perfección
Entre Sus atributos está que Él es el Único digno de adoración, y todo lo demás es Su creación, subordinada, ordenada y sometida.
Entre Sus atributos está que Él es el Viviente, el Sustentador. Todo ser vivo existente no era nada y Al-lah es Quien lo creó y le dio la existencia. Él lo sostiene dándole el aliento, el sustento y todo lo que necesita. El Señor es el Viviente y no muere, y es imposible que perezca. Él es el Sustentador y Autosuficiente Quien no duerme, ni Lo afecta la somnolencia ni el sueño.
Entre Sus atributos está que Él es el Omnisciente, a Quien nada se Le oculta en la Tierra ni en el cielo.
Entre Sus atributos está que Él es el que todo lo oye y el que todo lo ve. Escucha todas las cosas y ve a todas las criaturas. Conoce los secretos de las almas y lo que ocultan los pechos. Nada se Le esconde, Glorificado sea, ni en la Tierra ni en el cielo.
Entre Sus atributos está que Él es el Omnipotente, a Quien nada Le es imposible y nadie puede oponerse a Su voluntad. Hace lo que quiere e impide lo que desea. Adelanta y retrasa según Su sabiduría suprema.
Entre Sus atributos está que Él es el Creador, el Sustentador, el Soberano, Quien creó la creación y la gobierna. La creación está en Su puño y bajo Su dominio.
Entre Sus atributos está que Él es Quien responde al afligido, socorre al angustiado y alivia la angustia. Toda criatura, cuando se encuentra en una situación de angustia o dificultad, recurre a Él urgida.
La adoración solo debe ser para Al-lah el Altísimo. Él es el Perfecto y el Único digno de ella, no así nada ni nadie más. Todo lo que es adorado fuera de Él es adorado falsamente, es imperfecto y está sujeto a la muerte y la aniquilación.
Al-lah, Glorificado sea, nos ha dotado de intelectos que perciben algo de Su grandeza, y ha inculcado en nosotros una naturaleza innata que ama el bien, detesta el mal y encuentra consuelo al recurrir a Al-lah, Señor de los mundos. Esta naturaleza innata indica Su perfección y que es imposible que Él se caracterice por alguna imperfección, Glorificado sea.
No es apropiado para una persona sensata adorar a otro que no sea el Perfecto. ¡Cómo podría adorar a una criatura imperfecta como él o incluso inferior a él!
El objeto de adoración no puede ser un ser humano, un ídolo, un árbol o un animal.
El Señor está por encima de Sus cielos, establecido sobre Su Trono, separado de Su creación. No hay nada de Sus criaturas en Su esencia, ni nada de Su esencia en Sus criaturas. Él no habita ni se encarna en nada de Su creación.
El Señor no se asemeja a nada y Él es el que todo lo oye y el que todo lo ve. No tiene igual y es Autosuficiente, no necesita de Su creación. No duerme ni come alimentos. Él es Grandioso y es imposible que tenga una esposa o un hijo. El Creador posee atributos de grandeza y es absolutamente imposible que se caracterice por la necesidad o la imperfección.
Al-lah el Altísimo dice: {¡Oh, gente! Se les expone un ejemplo, presten atención: Aquellos [ídolos] que invocan en vez de Dios no podrían crear ni una mosca, aunque todos se reunieran para ello. Y si una mosca les quitara algo [a los ídolos], ellos no podrían impedirlo. ¡Qué débil es el que invoca y qué débil es el invocado! (73) No valoran ni enaltecen a Dios como Se merece. Dios es Fuerte, Poderoso (74)} [Corán 22: 73-74].
¿Por qué nos creó este Grandioso Creador?, ¿y qué quiere de nosotros?
¿Es lógico pensar que Al-lah creó todas estas criaturas sin un propósito, que las creó en vano, siendo Él el Sabio, el Omnisciente?
¿Es razonable pensar que Aquel que nos creó con tal precisión y perfección, y que puso a nuestro servicio lo que hay en los cielos y en la Tierra, nos haya creado sin un propósito o nos haya dejado sin respuesta a las preguntas más importantes que nos preocupan, como por qué estamos aquí, qué hay después de la muerte y cuál es el propósito de nuestra creación?
¿Y es lógico que no haya castigo para el opresor ni recompensa para el que hace el bien?
Al-lah, Glorificado sea, dice: {¿Acaso creían que los creé sin ningún sentido? ¿Creían que no iban a comparecer ante Mí? (115)} [Al-Mu'minun: 115].
No es como creían, pues Al-lah envió mensajeros para que conozcamos el propósito de nuestra existencia y nos guio sobre cómo adorarlo y acercarnos a Él y para saber qué quiere de nosotros. Nos mostró cómo obtener Su complacencia y nos informó sobre nuestro destino después de la muerte.
Al-lah envió mensajeros para informarnos que solo Él merece ser adorado, para que sepamos cómo adorarlo, (los envió) para transmitirnos Sus mandamientos y prohibiciones, y para enseñarnos los valores virtuosos que, si los adoptamos, harán que nuestra vida sea buena y esté llena de bendiciones.
Al-lah envió muchos mensajeros, como Noé, Abraham, Moisés y Jesús; y los respaldó con señales y milagros que probaban su veracidad y que habían sido enviados por Él, Glorificado sea. Y el último de ellos fue Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.
Los mensajeros nos han informado con total claridad que esta vida es una prueba y que la verdadera vida vendrá después de la muerte.
Y que hay un Paraíso para los creyentes que adoran solo a Al-lah, sin asociados, y creen en todos los mensajeros; y un Fuego que Al-lah ha preparado para los incrédulos que adoran a otras deidades junto con Al-lah o niegan a cualquiera de Sus mensajeros.
Al-lah el Altísimo dice: {¡Oh, hijos de Adán! Cuando se les presenten Mensajeros que les transmitan Mis signos, tengan temor [de Dios] y rectifiquen [sus obras], que no habrán de sentir temor ni tristeza [el Día del Juicio Final].(35) Pero quienes desmientan Mis signos y tengan una actitud soberbia, esos serán la gente del Fuego, donde morarán por toda la eternidad.(36)} [Al-A'raf: 35-36].
Al-lah el Altísimo dice: {¡Oh, seres humanos! Adoren a su Señor que los creó a ustedes y a quienes los precedieron, para que así alcancen el temor devocional de Dios. (21) Él hizo para ustedes de la Tierra un lugar habitable y del cielo un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos para su sustento. En consecuencia, no dediquen actos de adoración a otros además de Dios, ahora que saben [que Él es el único Creador]. (22) Si dudan de lo que le he revelado a Mi siervo traigan un capítulo [del Corán] similar, y recurran para ello a quienes toman por socorredores en lugar de Dios, si es verdad lo que afirman.(23) Si no lo hacen, y por cierto que no podrán hacerlo, teman al fuego, cuyo combustible serán seres humanos y piedras, [un fuego] que ha sido preparado para los que niegan la verdad.(24) Y albricia a los creyentes que obran correctamente que tendrán como recompensa jardines por donde corren los ríos. Cuando allí reciban frutos dirán: “Esto es similar a lo que recibimos anteriormente”, pero solo lo será en apariencia. Allí tendrán esposas puras, donde morarán por toda la eternidad.(25)} [Al-Baqarah: 21-25].
¿Por qué la pluralidad de mensajeros?
Al-lah ha enviado mensajeros a las naciones, pues no hay nación a la que Al-lah no le haya enviado uno, para invitar a sus gentes a adorar a su Señor y transmitirles Sus mandamientos y prohibiciones. Y el objetivo de su llamado era el mismo: adorar solo a Al-lah, el Todopoderoso. Y cada vez que una nación comenzaba a abandonar o distorsionar lo que su mensajero había traído sobre la unicidad de Al-lah, Él encomendaba a otro mensajero para corregir el rumbo y devolver a las personas a la naturaleza innata de adorar únicamente a Al-lah y obedecerlo.
Hasta que Al-lah selló a los mensajeros con Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, quien vino con la religión completa y la legislación eterna y universal para toda la humanidad hasta el Día de la Resurrección, que complementa y abroga las legislaciones anteriores. El Señor, Glorificado y Exaltado sea, ha garantizado la permanencia y continuidad de esta religión hasta el Día de la Resurrección.
Una persona no es creyente hasta que crea en todos los mensajeros
Al-lah es Quien envió a los mensajeros y ordenó a todas Sus criaturas obedecerlos. Quien rechace el mensaje de uno de ellos los habrá rechazado a todos, y no hay pecado mayor que el de una persona que rechaza la revelación de Al-lah. Y para entrar al Paraíso, es necesario creer en todos los mensajeros.
En esta época, es obligatorio para todos creer en Al-lah, en todos Sus mensajeros y en el Día del Juicio. Y para lograrlo, uno tiene que creer en el último y sello de ellos, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y seguirlo. Está respaldado por el milagro eterno, que es el noble Corán, cuya protección Al-lah ha garantizado hasta que herede la Tierra y a quienes están sobre ella.
Al-lah menciona en el noble Corán que quien rechace la fe en cualquiera de Sus mensajeros es un incrédulo que desmiente Su revelación. Al-lah, el Altísimo, dice: {Quienes no creen en Dios ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Dios y [la fe en] Sus Mensajeros diciendo: “Creemos en algunos, pero en otros no”, pretendiendo tomar un camino intermedio,(150) ellos son auténticos incrédulos. A los que nieguen la verdad les tengo reservado un castigo denigrante.(151)} [An-Nisa: 150-151].
Por eso, nosotros los musulmanes creemos en Al-lah y en el Último Día, como Al-lah ha ordenado, y creemos en todos los mensajeros y libros anteriores. Al-lah el Altísimo dice: {El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor [al Mensajero]. Todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros [diciendo:] “No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros”. Y dicen: “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados]”.(285)} [Al-Baqarah: 285].
¿Qué es el noble Corán?
El noble Corán es la palabra de Al-lah el Altísimo, Su revelación que hizo descender sobre el último de los mensajeros, Muhammad, y el milagro supremo que demuestra su veracidad como profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. El noble Corán es la verdad en sus preceptos y la veracidad en sus relatos.
Al-lah ha desafiado a los que lo desmienten a que produzcan aunque sea una sola sura como las del Corán, pero han sido incapaces de hacerlo debido a la grandeza de su contenido y la amplitud de sus enseñanzas en relación con el ser humano en esta vida y en la otra. El Corán abarca todas las verdades de la fe en las que se debe creer.
Asimismo, incluye los mandamientos y las prohibiciones que deben regir la vida del ser humano en su relación con su Señor, consigo mismo y con el resto de la creación; todo ello en un estilo elevado de elocuencia y claridad.
También contiene numerosas pruebas racionales y realidades científicas que indican que este libro no puede ser una creación humana, sino que es la palabra del Señor de la humanidad, Glorificado y Exaltado sea.
¿Qué es el Islam?
El Islam es entregarse a Al-lah el Altísimo mediante el monoteísmo, la obediencia a Él, el cumplimiento de Su ley con complacencia y aceptación y el rechazo de todo lo que se adora fuera de Al-lah.
Al-lah envió a los mensajeros con un único mensaje: adorar solo a Al-lah, sin asociados, y rechazar todo lo que se adora fuera de Él.
El Islam es la religión de todos los profetas. Su llamado es uno, aunque sus legislaciones difieren. Actualmente, los musulmanes son los únicos que se aferran a la religión verdadera con la que vinieron todos los profetas. El mensaje del Islam en esta época es la verdad y es el mensaje final del Creador a la humanidad.
El Señor que envió a Abraham, Moisés y Jesús, la paz sea con ellos, es el mismo que envió al sello de los mensajeros, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. La ley del Islam abroga las legislaciones anteriores.
Todas las religiones que la gente sigue hoy en día, excepto el Islam, son religiones creadas por el hombre o religiones que alguna vez fueron divinas, pero que han sido manipuladas por la mano del hombre y se han convertido en una mezcla de supersticiones, mitos heredados y esfuerzos humanos.
En cuanto a la religión de los musulmanes, es una religión clara y constante que no cambia. Asimismo, los actos de adoración con los que adoran a Al-lah son los mismos. Todos rezan las cinco oraciones diarias, purifican su riqueza dando caridad, ayunan el mes de ramadán. Contempla su libro, que es el noble Corán, un único libro en todos los países. Al-lah el Altísimo dice: {...Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión. Pero quien [en caso extremo] se vea forzado por hambre [y coma de lo prohibido], pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso} [Al-Ma'idah: 3].
Y Al-lah el Altísimo dice en el Corán: {Di: “Creemos en Dios y en lo que nos ha revelado, en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las doce Tribus, y en lo que de su Señor recibieron Moisés, Jesús y los Profetas. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y somos creyentes monoteístas”.(84) Quien profese una religión diferente al Islam no le será aceptada, y en la otra vida se contará entre los perdedores.(85)} [Aal 'Imran: 84-85].
El Islam es un sistema de vida integral que concuerda con la naturaleza innata del hombre y la razón y que es aceptado por las almas sanas. Es una religión que el Grandioso Creador ha legislado para Sus criaturas y es la religión del bien y la felicidad para todas las personas en esta vida y en la otra. No distingue entre una raza y otra, ni entre un color y otro. En el Islam, todas las personas son iguales y nadie se destaca sobre los demás excepto por la medida de sus buenas obras.
Al-lah el Altísimo dice: {Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras.(97)} [Surat an-Nahl: 97]
El Islam es el camino a la felicidad
El Islam es la religión de todos los profetas y es la religión de Al-lah para toda la humanidad; no es una religión exclusiva de los árabes.
El Islam es el camino hacia la verdadera felicidad en esta vida y la dicha eterna en la otra.
El Islam es la única religión que satisface las necesidades del alma y el cuerpo y resuelve todos los problemas humanos. Al-lah el Altísimo dice: {Dijo [Dios]: “¡Desciendan del Paraíso [y habiten la Tierra]! Serán enemigos unos de otros. Cuando les llegue de Mí una guía, quienes sigan Mi guía no se extraviarán [en esta vida] ni serán desdichados [en el más allá].(123) Pero quien se aleje de Mi recuerdo [Mi religión] llevará una vida de tribulación, y el Día del Juicio lo resucitaré ciego.(124) [Ta-Ha: 123-124].
¿Qué beneficios obtiene el musulmán en esta vida y en la Otra?
El Islam ofrece grandes beneficios, entre ellos:
- El éxito y el honor en esta vida al ser una persona sierva de Al-lah, de lo contrario sería esclava de los deseos, de Satanás y de las pasiones.
- El éxito en la otra vida al ser perdonado por Al-lah, recibir Su complacencia e ingresar al Paraíso, obteniendo la satisfacción y la dicha eterna, y salvarse del castigo del Fuego.
- El creyente estará el Día de la Resurrección con los profetas, los veraces, los mártires y los justos. ¡Qué excelente compañía! En cambio, quien no crea estará con los tiranos, los malvados, los criminales y los corruptos.
- Aquellos a quienes Al-lah admita en el Paraíso vivirán en dicha eterna, sin muerte, enfermedad, dolor, vejez o tristeza, y se les concederá todo lo que deseen. En cambio, quienes ingresen al Fuego estarán en un castigo eterno y continuo, sin interrupción.
- En el Paraíso hay delicias que ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado y que no han pasado por la mente de ningún ser humano. Una evidencia de ello son las palabras del Altísimo: {Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras.(97)} [An-Nahl: 97].
Y el Altísimo dijo: {Nadie sabe la alegría que les espera [a los creyentes] como recompensa por sus obras.(17)} [As-Saydah: 17].
¿Qué pierde el no musulmán?
La persona perderá el conocimiento y la sabiduría más grandiosos, que son el conocimiento y la sabiduría acerca de Al-lah. También perderá la fe en Al-lah, que proporciona a la persona seguridad y tranquilidad en esta vida y dicha eterna en la otra.
La persona perderá la fe en el libro más grandioso que Al-lah ha revelado a la humanidad y su seguimiento.
Perderá la fe en los grandes profetas y perderá la oportunidad de estar en su compañía en el Paraíso el Día de la Resurrección. En cambio, será compañero de los demonios, los criminales y los tiranos en el Fuego del Infierno. ¡Qué mala morada y compañía!
Al-lah el Altísimo dice: {Los desdichados serán los que se descarríen a sí mismos y a su gente el Día de la Resurrección. ¿Acaso no es esta la mayor ruina?(15) Serán cubiertos por encima y por debajo por nubes de fuego. Así atemoriza Dios a Sus siervos. ¡Oh, siervos Míos! Tengan temor de Mí [y crean]. (16)} [Az-Zumar: 15-16].
Quien desee la salvación en la otra vida debe ser un musulmán obediente a Al-láh y seguir a su mensajero —la paz y las bendiciones de Al-láh sean sobre él—.
Una de las verdades en las que todos los profetas y mensajeros, la paz sea con ellos, coinciden es que en la otra vida solo se salvarán quienes se hayan sometido a Al-lah el Altísimo y creído en Él sin asociar a nadie en Su adoración y hayan creído en todos los profetas y mensajeros. Así pues, todos los seguidores de los mensajeros que creyeron en ellos y los reconocieron como veraces ingresarán al Paraíso y se salvarán del Fuego.
Aquellos que vivieron en la época del profeta Moisés, creyeron en él y siguieron sus enseñanzas, fueron musulmanes y creyentes rectos. Pero después de que Al-lah enviase a Jesús, los seguidores de Moisés debían haber creído en Jesús y haberlo seguido.
Quienes creyeron en Jesús fueron musulmanes rectos, pero quienes rechazaron creer en Jesús y dijeron: “Me mantendré en la religión de Moisés”, esos no son creyentes porque rechazaron creer en un profeta enviado por Al-lah.
Luego, después de que Al-lah enviase al último de los mensajeros, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, todos deben creer en él. El Señor que envió a Moisés y a Jesús es el mismo que envió al sello de los mensajeros, Muhammad. Quien rechace el mensaje de Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y diga: “Me mantendré siguiendo a Moisés o a Jesús”, no es un creyente.
No es suficiente que una persona diga que respeta a los musulmanes, ni es suficiente para su salvación en la otra vida que dé caridad y ayude a los pobres. Debe creer en Al-lah, en Sus libros, en Sus mensajeros y en el Último Día para que Al-lah acepte eso de él. No hay pecado mayor que asociar a otros con Al-lah y negar a Al-lah, rechazar la revelación que Al-lah ha hecho descender o negar al último de Sus profetas, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.
Los judíos, los cristianos y otros que escucharon sobre la misión de Muhammad, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se negaron a creer en él y a abrazar la religión del Islam estarán en el Fuego del Infierno por toda la eternidad. Este es el juicio de Al-lah, no el juicio de ningún ser humano. El Altísimo dice: {Quienes se negaron a seguir la verdad, sean Gente del Libro o idólatras, serán castigados eternamente en el fuego del Infierno. Ellos son lo peor entre todos los seres creados.(6)} [Al-Bayyinah: 6].
Dado que el último mensaje de Al-lah a la humanidad ya ha sido revelado, es obligatorio para toda persona que oiga sobre el Islam y sobre el mensaje del último profeta, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, creer en él, seguir su ley y obedecerlo en lo que ordena y prohíbe. Por lo tanto, Al-lah no aceptará nada de quien escuche sobre este último mensaje y lo rechace, y lo castigará en la otra vida.
Una evidencia de ello son las palabras del Altísimo: {Quien profese una religión diferente al Islam no le será aceptada, y en la otra vida se contará entre los perdedores.(85)} [Aal 'Imran: 85].
Y el Altísimo dijo: {Di: “¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común: No adoraremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como divinidad fuera de Dios”. Pero si no aceptan digan: “Sean testigos de que nosotros solo adoramos a Dios”.(64)} [Corán, 3:64].
¿Qué se requiere del musulmán?
Para el musulmán, es fundamental creer en los siguientes seis pilares:
Creer en Al-lah el Altísimo, que Él es el Creador, el Sustentador, el Soberano y el Dueño; que no hay nada ni nadie semejante a Él; que no tiene esposa ni hijo; que solo Él merece ser adorado y que nada debe ser adorado junto a Él, y creer que la adoración de cualquier cosa fuera de Él es falsa.
Creer en los ángeles, que son siervos de Al-lah el Altísimo, creados de luz, y que entre sus tareas está descender con la revelación a Sus profetas.
Creer en todos los libros que Al-lah reveló a Sus profetas (como la Torá y el Evangelio, antes de su alteración), y en el último de ellos, el Sagrado Corán.
Creer en todos los mensajeros, como Noé, Abraham, Moisés, Jesús y el último de ellos, Muhammad. Ellos son seres humanos a quienes Al-lah respaldó con la revelación y les otorgó señales y milagros que demuestran su veracidad.
Creer en el Último Día, cuando Al-lah resucitará a los primeros y a los últimos, juzgará entre Sus criaturas y hará ingresar a los creyentes al Paraíso y a los incrédulos al Fuego.
Creer en el decreto divino, y que Al-lah conoce todas las cosas, lo que sucedió en el pasado y lo que sucederá en el futuro, y que Al-lah ha decretado, escrito, querido y creado todas las cosas.
Debes adorar a Dios con lo que Él ha legislado de oración, zakat, ayuno y peregrinación si eres capaz de hacerlo. Después de eso, debes aprender tu religión, que será la fuente de tu felicidad en esta vida y tu salvación en la otra.