أدعية جامعة

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Súplicas elocuentes[1] Estas son súplicas de amplio significado, provenientes del Corán o de hadices auténticos del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), y es lícito invocar con ellas en todo tiempo y lugar, incluyendo el Tawaf, el Sa’i, Arafat y Muzdalifah, pero no son exclusivas de estas ocasiones.

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Súplicas elocuentes[1] Estas son súplicas de amplio significado, provenientes del Corán o de hadices auténticos del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), y es lícito invocar con ellas en todo tiempo y lugar, incluyendo el Tawaf, el Sa’i, Arafat y Muzdalifah, pero no son exclusivas de estas ocasiones.

Primero: Las súplicas del Sagrado Corán.

¡Oh, Señor nuestro! acepta nuestras obras. En verdad, Tú eres el Oyente (de todas las cosas), el Omnisciente* y perdónanos. En verdad, Tú eres Quien acepta siempre el arrepentimiento, el Misericordioso.

¡Oh, Señor nuestro! Danos el bien en esta vida y en la otra, y protégenos del castigo del fuego.

{¡Señor nuestro! No nos castigues si nos olvidamos o nos equivocamos}.

¡Señor, no nos impongas duros mandatos (como castigo) como impusiste a quienes nos precedieron (y te desobedecieron)!

¡Señor, no nos impongas algo superior a nuestras fuerzas! ¡Pasa por alto nuestras faltas!, ¡perdónanos y ten piedad de nosotros! Tú eres nuestro Señor y Auxiliador, ¡concédenos, pues, la victoria sobre quienes rechazan la verdad!”}.

(¡Señor nuestro! No permitas que nuestros corazones se desvíen después de habernos guiado. Concédenos Tu misericordia, Tú eres el Dadivoso).

"¡Señor nuestro! Creemos en Ti. Perdónanos nuestros pecados y líbranos del castigo del Fuego".

"¡Señor mío! Concédeme una descendencia piadosa, Tú escuchas los ruegos".

¡Oh, Señor nuestro! Hemos creído en lo que has revelado y hemos seguido al Mensajero. Inscríbenos, pues, entre quienes dan testimonio".

«¡Señor, perdona nuestros pecados y transgresiones, haz que nos mantengamos firmes y concédenos la victoria sobre quienes rechazan la verdad!».

«¡Señor nuestro, no has creado todo esto en vano!, ¡gloria a ti!, ¡protégenos del castigo del fuego (dándonos éxito en el cumplimiento de Tus mandatos)!

¡Señor nuestro, aquel a quien introduzcas en el fuego lo habrás denigrado; y los injustos que rechazan la verdad no tendrán quien los auxilie.

¡Señor nuestro! Hemos oído a quien convocaba a la fe, diciendo: ‘Crean en su Señor’, y creímos. ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y, al morir, reúnenos con los piadosos.

Y concédenos, ¡Señor!, lo que nos prometiste a través de Tus mensajeros, y no nos humilles el Día de la Resurrección (mostrando nuestros pecados). Ciertamente, Tú no incumples Tus promesas.

"¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos; si no nos perdonas y nos tienes misericordia, seremos de los perdidos".

«¡Señor, no nos incluyas entre la gente injusta!».

me es suficiente con Al-láh, nada ni nadie merece adoración más que Él, a Él me encomiendo y Él es el Señor del Trono grandioso.

"¡Señor nuestro!, no permitas que caigamos bajo el poder de los injustos (y piensen que la verdad está con ellos para ponernos a prueba en nuestra religión) y sálvanos con Tu misericordia de las gentes incrédulas"

¡Señor!, haz de esta tierra(de La Meca) un lugar seguro, y no permitas que mis hijos y yo adoremos los ídolos.

¡Señor!, haz que tanto mis descendientes como yo seamos fieles a la oración, y acepta mi súplica, ¡oh, Señor!

¡Señor!, perdóname, así como a mis padres y todos los creyentes el Día de la Rendición de Cuentas.

«¡Señor, apiádate de nosotros, protégenos y ayúdanos a salir bien de esta situación (guiándonos) hacia lo que sea correcto!».

"¡Señor!, abre mi corazón (dándome confianza y valor) y facilita mis asuntos".

"¡Oh Señor mío! Acrecienta mi conocimiento".

"No hay divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! Ciertamente he sido un inicuo".

"¡Oh, Señor mío! No me dejes solo [sin hijos]. Tú eres Quien concede descendencia"

"¡Señor!, busco refugio en Ti de los susurros de los demonios, y me refugio en Ti de su presencia".

"¡Señor!, creemos; perdónanos y apiádate de nosotros, pues Tú eres el más Misericordioso”.

«¡Señor!, perdóname y apiádate de mí, pues Tú eres el más Misericordioso».

"¡Señor!, aleja de nosotros el castigo del infierno. Ciertamente, su castigo es un tormento permanente, ciertamente es pésima residencia y morada".

"¡Oh, Señor nuestro! Agrácianos con cónyuges y descendientes que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los que tienen temor [de Dios]"

«¡Señor!, haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido a mi padre y a mí, y que sepa actuar con rectitud para que estés complacido con lo que haga; y admíteme, por Tu misericordia, entre Tus siervos rectos y virtuosos».

«¡Señor!, he sido injusto conmigo mismo (al matar, sin querer, a dicho hombre). Perdóname».

¡Señor mío!, sálvame de los injustos.

«Puede que mi Señor me guíe por el camino más recto (que conduce hasta allí)».

"¡Señor mío! Realmente necesito cualquier gracia que me concedas".

«¡Señor!, concédeme un hijo que esté entre los rectos y virtuosos».

"¡Oh, Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan. Concédeme una descendencia piadosa. Me arrepiento a Ti [de mis pecados] y soy de los musulmanes".

“Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados]”

«¡Señor!, perdónanos, así como a nuestros hermanos que creyeron antes que nosotros. No infundas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes, ¡oh, Señor! Ciertamente, Tú eres Compasivo y Misericordioso».

(¡Señor nuestro! No permitas que los que se han negado a creer nos persigan, ni hagas de nosotros una causa por la cual se alejen [del Islam]. Perdónanos, ¡oh, Señor nuestro! Tú eres el Poderoso, el Sabio).

"¡Oh, Señor nuestro! auméntanos nuestra luz y perdónanos. Por cierto que Tú tienes poder sobre todas las cosas"

Segundo: Las súplicas de la Sunnah del Profeta:

¡Oh Al-láh! Me refugio en Ti de la atribulación (fitnah) del Fuego, del castigo del Fuego, de la fitna (atribulación) de la tumba, del castigo de la tumba, del mal de la tentación de la riqueza y del mal de la tentación de la pobreza.

(¡Oh, Al-láh! me refugio en Ti de la prueba del Anticristo).

¡Oh Al-láh! Lava mi corazón con agua, nieve y granizo, y purifica mi corazón de los pecados como purificaste la prenda blanca de la suciedad, y aléjame de mis pecados como alejaste entre el oriente y el occidente.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la pereza, la vejez, las faltas y las deudas.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la incapacidad, la pereza, la cobardía, la vejez y la tacañería. Me refugio en Ti del castigo de la tumba y del mal de la fitna (tribulación y conflicto) de la vida y la muerte.

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de la crudeza de las pruebas, de que me alcance un periodo de extrema dureza, del mal destino, y del escarnio de los enemigos.

Oh Al-lah, enmienda mi religión que es el fundamento de mi existencia. Enmienda mi vida de acá en la que hallo mi subsistencia. Enmienda mi Otra Vida a la que seré emplazado. Haz que esta vida me suponga un aumento en todo lo bueno. Y haz que la muerte me sea el descanso de todo lo malo.

¡Oh Al-láh! te pido la guía, el temor a Ti, la honradez y la riqueza.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la incapacidad, la pereza, la cobardía, la tacañería, la vejez y la tortura de la tumba.

¡Oh Al-láh! Otorga a mi alma su piedad, purifícala pues Tú eres el mejor en purificarla. Tú eres su Protector y su Señor.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de un conocimiento que no beneficia, de un corazón que no se humilla, de un alma que no se sacia y de una súplica que no es respondida.

¡Oh Al-láh! Guíame y concédeme el éxito.

¡Oh Al-lah, en Ti me refugio de la desaparición de tu bendición, de cualquier cambio en el bienestar que me concedes, de tu venganza repentina y de todo cuanto provoque tu condena!

¡Oh, Al-lah! Me refugio en Ti del mal que he hecho y del que no he hecho.

No hay divinidad excepto Al-láh el Grandioso Afable, no hay divinidad excepto Al-láh Señor del Trono grandioso, no hay divinidad excepto Al-láh Señor de los cielos, Señor de la tierra y Señor del noble Trono.

¡Oh Al-láh! Tu misericordia es lo que espero, No me abandones a mí mismo ni por un instante, pon todos mis asuntos en buen orden para mí. No hay deidad [digno de adoración] excepto Tú.

«Oh Al-láh, soy Tu siervo, hijo de Tu siervo y Tu sierva, mi copete está en Tu mano, sigo Tu juicio, que es justo para mí. Te suplico por todos Tus nombres con los cuales Te has llamado a Ti mismo, o los hayas enseñado a alguien de Tu creación, o los hayas revelado en Tu libro, o los hayas preservado en Tu conocimiento oculto, que conviertas al Corán en lo que revive mi corazón, la luz de mi pecho, que da final a mi tristeza y alivia mis preocupaciones»

¡Oh Al-láh, Tú que diriges todos los corazones, dirige nuestros corazones hacia Tu obediencia!

¡Tú que transformas los corazones! Afirma mi corazón sobre tu fe.

¡Oh, Al-láh!, te pido bienestar en este mundo y en el más allá.

¡Oh Al-láh! Concédenos un buen fin en todos nuestros asuntos, y protégenos de la humillación aquí en este mundo y del castigo en el más allá.

¡Mi Señor! Ayúdame y no ayudes a otros contra mí; concédeme la victoria y no se la concedas a otros contra mí; complota a mí favor y no contra mí; guíame y facilítame la guía; y concédeme la victoria sobre quien me quiere oprimir.

¡Señor! Haz que Te sea agradecido, que Te rememore abundantemente, que Te tema, que Te obedezca, que me someta a Ti con humildad, que me vuelva a Ti arrepentido.

¡Oh mi Señor! Acepta mi arrepentimiento, borra mis faltas, responde a mi súplica, refuerza mi alegato, guía mi corazón, haz certera mi lengua y libera mi corazón de toda inquina y odio.

¡Oh Al-lah, me refugio en Ti del mal de mi oído, de mi vista, de mi lengua, de mi corazón y del mal que pueda provenir de mi conducta sexual! [2]. Dijo Al-Madh'hari: "es decir, del mal de ser dominado por mi deseo hasta caer en el adulterio y mirar a las mujeres prohibidas". Qut al-Mughtadhi 'ala Yami' at-Tirmidhi (2/860)

¡Oh Al-lah, me refugio en Ti del vitíligo, de la locura, de la lepra[3] y de las malas enfermedades! Enfermedad conocida que consume la carne y la hace caer. Que Al-lah, Exaltado sea, nos proteja de ella. Explicación de Sunan Abu Dāwūd por Ibn Raslan (7/411).

¡Oh Al-lah, en Ti me refugio de los malos modales, de las malas acciones y de las pasiones!

"Oh Al-láh, en verdad Tú eres El que perdona con frecuencia y generosidad, Tú amas perdonar, así que perdóname".

¡Oh Al-lah! Te pido que me permitas obrar el bien, abandonar lo abominable, amar a los pobres y que me perdones y me tengas en Tu misericordia. Si quieres, oh Al-lah, poner a algunas personas a prueba para que siembren el desorden y el conflicto, haz que me llegue mi hora antes de ser uno de ellos. Te suplico Tu amor y el amor de los que amas, así como el amor a toda obra que me acerque a Tu amor.

¡Oh, Al-lah!, Te pido todo el bien, tanto el inmediato como el futuro, el que conozco y el que no conozco. Y me refugio en Ti de todo el mal, tanto el inmediato como del futuro, el que conozco y el que no conozco.

«¡Oh, Al-lah!, Te pido el bien que Te pidió Tu siervo y Profeta, y me refugio en Ti del mal del que se refugió Tu siervo y Profeta.»

«¡Oh, Al-lah!, Te pido el paraíso y todo aquello que acerque a él, ya sean palabras o acciones, y me refugio en Ti del fuego y de todo aquello que acerque a él, ya sea palabras o acciones. Y Te pido que hagas que todo decreto que hayas dispuesto para mí sea un bien.»

¡Oh Al-láh! Presérvame con el Islam de pie, y presérvame con el Islam sentado, y presérvame con el Islam acostado, y no permitas que mis enemigos ni los envidiosos se regocijen a mi costa.

¡Oh Al-lah! Te pido de todo bien que guardas en Tus manos, y me refugio en Ti de todo mal que guardas en Tus manos.

¡Oh Al-láh! Concédenos de Tu temor lo que nos impida desobedecerte, de Tu obediencia lo que nos lleve a Tu paraíso, y de la certeza lo que haga más llevaderas para nosotros las calamidades de este mundo.

¡Oh Al-láh! Haznos disfrutar de nuestros oídos, nuestras vistas y nuestra fuerza mientras nos des vida, y haz que seamos los herederos de la tierra. Haz que nuestra venganza sea contra quienes nos han oprimido, y danos la victoria sobre quienes son hostiles contra nosotros. No permitas que nuestra desgracia sea en nuestra religión, ni que el mundo sea nuestra mayor preocupación, ni el alcance de nuestro conocimiento. No pongas sobre nosotros a quien no nos tenga misericordia. Significa: Mantén la fuerza de nuestros oídos y nuestra vista después de la debilidad de nuestros otros órganos hasta el momento de la muerte. "Al Mafatih fi Sharh Al Masabih" (248/3).

¡Oh, Al-láh! Me refugio en Ti de la cobardía, la tacañería, de llegar a la vejez (débil e incapacitado), de las tribulaciones y vanidades de este mundo y de los tormentos de la tumba.

¡Oh Al-lah!, perdona mis faltas, mi ignorancia, la dejadez en mis obligaciones y todo cuanto Tú conoces mejor que yo. ¡Oh Al-lah!, perdona mi seriedad y la ligereza con la que tomo ciertos asuntos; perdona mis faltas y mis errores deliberados. Pues de todo eso he cometido.

Señor perdóname, ten misericordia de mí, guíame, dame salud y dame sustento.

¡Oh Al-láh! Yo he oprimido mi alma excesivamente y no hay quien perdone los pecados excepto Tú, absuélveme con tu Perdón. Ten misericordia de mí, pues ciertamente Tú eres Perdonador y Misericordiosísimo.

¡Al-lah, me someto completamente a Ti, creo en Ti, me encomiendo a Ti, me vuelvo a Ti, por Ti he discutido!

¡Oh Al-lah, me refugio en Tu fuerza, no hay más divinidad excepto Tú, me refugio en Ti del desvío, Tú eres el Viviente que no muere mientras que los genios y hombres sí mueren!

¡Oh Al-lah! Te pido todo aquello que me lleve a Tu Misericordia[5] actos que me conduzcan a Tu perdón[6] protección de todo pecado, provecho de toda obra virtuosa, el éxito del paraíso y la salvación del fuego. Es decir: Las acciones, palabras y atributos por los cuales obtengo Tu misericordia. Al-Mafatih fi Sharh Al-Masabih (304/2). Las ‘azaim: plural de ‘azima, es la cualidad que el hombre procura; es decir, la que se propone alcanzar, como propósito del corazón y esfuerzo en ello; significa que te pido las cualidades que obtienen tu perdón para mí por medio de ellas. Al-Mafatih fi Sharh al-Masabih (2/304)

¡Oh, Al-lah! Perdona mis pecados, amplia mi hogar y bendice mi sustento.

¡Oh Al-láh! Te pido de Tu favor y Tu misericordia, pues nadie más que Tú puede concederlos.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de caer desde una altura, de ser sepultado, de ahogarme, de ser quemado, y me refugio en Ti de que el demonio me confunda en el momento de la muerte, y me refugio en Ti de morir huyendo en Tu camino, y me refugio en Ti de morir por una picadura.

¡Oh Al-lah, en Ti me refugio del hambre, puesto que es la peor compañía, y en Ti me refugio de la traición, puesto que es la peor confidencialidad!

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la incapacidad, la pereza, la cobardía, la avaricia, la vejez, la dureza de corazón, la negligencia, la pobreza[7], la humillación y la miseria. Me refugio en Ti de la pobreza, la incredulidad, la perversidad, la discordia, la hipocresía, la ostentación y la vanidad. Me refugio en Ti de la sordera, la mudez, la locura, la lepra, el vitiligo y las enfermedades graves. Al-‘ila: Pobreza. Al-Mu‘allim bi-Fawa’id Muslim (1/279)

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la pobreza, la escasez y la humillación, y me refugio en Ti de ser injusto o de que alguien me oprima.

¡Oh Al-láh! Me refugio en Ti del vecino malvado en la morada permanente; pues el vecino en el desierto se muda.

¡Oh, Al-láh! En Ti me refugio de un corazón que no se humilla, de un alma que no se sacia, de una súplica que no se escucha y de un conocimiento que no beneficia. ¡Oh, Al-láh! En Ti me refugio de estos cuatro.

¡Oh, Al-lah! Me refugio en Ti del día nefasto, de la noche nefasta, de la hora nefasta, del compañero nefasto y del vecino nefasto en la morada permanente.

Te suplico por el Paraíso y busco refugio del Infierno en Ti.

¡Oh Al-lah, concédeme comprensión en la religión!

¡Oh, Al-lah! Me refugio en Ti de asociar algo contigo conscientemente, y te pido perdón por lo que no sé.

¡Oh Al-lah, benefíciame con lo que me has enseñado, enséñame lo que me beneficia y aumenta mi conocimiento!

¡Oh Al-lah! Te pido un conocimiento beneficioso, un sustento bueno (lícito) y unas obras aceptadas.

¡Oh Al-láh! Te suplico, oh Al-láh, porque Tú eres el Único, el Absoluto, Quien no engendró, ni fue engendrado, y no hay nada ni nadie que se asemeje a Él, que me perdones mis pecados; ciertamente Tú eres el Perdonador, el Misericordioso.

¡Oh Dios! Te pido, ya que solo Tú mereces la alabanza, no hay nadie con derecho a ser adorado sino Tú, el Único sin asociado, el Otorgador, ¡Oh Creador de los cielos y la tierra, Oh Poseedor de la Majestad y la Generosidad, Oh Viviente, Oh Sustentador! Te pido el Paraíso y busco refugio del Infierno en Ti.

¡Oh Al-láh, te ruego atestiguando que no hay dios excepto Tú, Único sin asociado, el Eterno, el Señor absoluto, no engendras, ni has sido engendrado; y nada hay que pueda ser comparado a Ti.

¡Oh, Señor mío! Perdóname y acepta mi arrepentimiento, eres Tú el Indulgente, el Perdonador.

¡Oh Al-láh! Por Tu conocimiento del oculto y Tu poder sobre la creación, hazme vivir mientras sepas que la vida es mejor para mí, y hazme morir cuando sepas que la muerte es mejor para mí.

¡Oh Al-lah!, Te pido que me concedas Tu temor en lo oculto y en lo manifiesto, y Te pido la palabra de verdad en la satisfacción y en la ira. Te pido moderación en la pobreza y en la riqueza, y Te pido un gozo que no se agote, y Te pido un deleite para los ojos que no se interrumpa. Te pido la satisfacción después del decreto, y Te pido la frescura de la vida después de la muerte. Te pido el placer de contemplar Tu rostro y el anhelo de encontrarme contigo sin perjuicio dañino ni prueba desviadora.

¡Oh Al-lah, adórnanos con el adorno de la fe, y haz de nosotros guías y guiados.

¡Oh Al-láh! Concédeme Tu amor y el amor de quien su amor me beneficia ante Ti.

¡Oh Al-lah! Lo que me has concedido de lo que amo, haz que sea una fuerza para mí en lo que Tú amas.

¡Oh Al-láh! Lo que me has apartado de lo que amo, haz que sea un espacio para lo que Tú amas.

¡Oh, Al-lah! En Ti me refugio de la cobardía, la tacañería, la mala vejez, la tribulación del corazón y la tortura de la tumba.

¡Oh, Al-láh, Señor de Yibrail, Mikail y Señor de Israfil! Me refugio en Ti del calor del Fuego y del castigo de la tumba.

¡Oh Al-lah, inspírame la guia recta hacia el bien y protégeme de la maldad de mi alma!

¡Oh Al-láh! Te pido un conocimiento beneficioso y me refugio en Ti de un conocimiento que no beneficia.

¡Oh, Al-láh! Señor de los siete cielos y de la Tierra, y del Trono majestuoso. Eres nuestro Señor y el Señor de todo cuanto existe. Haces que el grano y la semilla germinen. Fuiste Tú Quien hizo descender la Torá, el Evangelio y el Furqán (el criterio por el cual se discierne lo verdadero de lo falso -el Corán-). Me refugio en Ti del mal de todo lo que tienes en Tu dominio. ¡Oh, Al-láh! Tú eres el Primero, no hubo nada antes de Ti. Tú eres el Último, no hay nada después de Ti. Tú eres el Presente, nada está por encima de Ti. Tú eres el Oculto, nada existe sin Ti. Salda nuestras deudas y líbranos de la pobreza. Es decir: parte la semilla, de la cual surge una espiga, y el carozo: del cual surge una palmera. Al-Mufhim lima ashkala min talkhis Kitab Muslim (7/41).

¡Oh Al-láh! Une nuestros corazones, mejora nuestras relaciones, guíanos por los caminos de la paz, sálvanos de las tinieblas hacia la luz, y aléjanos de las indecencias y las pruebas, tanto las visibles como las ocultas. Bendice nuestros oídos, nuestras vistas, nuestros corazones, nuestras parejas y nuestras descendencias. Acéptanos en el arrepentimiento, pues Tú eres el Aceptador del arrepentimiento, el Misericordioso. Haznos agradecidos por Tus bendiciones, alabándote por ellas, aceptándolas, y complétalas sobre nosotros.

¡Oh Al-lah! Te pido el mejor de los pedidos, el mejor de los ruegos, el mejor de los éxitos, el mejor de los actos, la mejor de las recompensas, la mejor de las vidas y la mejor de las muertes. Afírmame, haz pesadas mis balanzas, fortalece mi fe, eleva mis grados, acepta mi oración, perdona mi error, y te pido los grados más altos del paraíso.

¡Oh Al-lah! Te pido los inicios del bien, sus finales, sus aspectos generales, su principio, su exterior y su interior, y los grados más altos del paraíso.

¡Oh Al-lah! Te pido el bien de lo que traigo, el bien de lo que hago, el bien de lo que realizo, el bien de lo que está oculto y el bien de lo que es manifiesto, y los grados más altos del paraíso.

¡Oh Al-lah! Te pido que eleves mi mención, alivies mi carga, rectifiques mis asuntos, purifiques mi corazón, protejas mi castidad, ilumines mi corazón, perdones mis pecados, y te pido los grados más altos del paraíso.

¡Oh, Al-lah!, te pido que bendigas mi ser, mi oído, mi vista, mi espíritu, mi creación, mi carácter, mi familia, mi vida, mi muerte y mi obra; acepta mis buenas acciones, y te pido los grados más altos del Paraíso.

Oh Al-lah, busco refugio en Ti de los malos modales, de las malas acciones, de las pasiones y las enfermedades.

¡Oh Al-láh! Satisfáceme con lo que me has provisto, bendícelo para mí, y reemplaza todo lo que he perdido con algo mejor.

¡Oh Al-láh! júzgame con un juicio fácil.

¡Oh Señor ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera!

¡Oh Al-lah! Te pido una fe que no retroceda, un gozo que no se agote, y la compañía de Tu Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el más alto paraíso eterno.

¡Oh Al-lah! Protégeme del mal de mi alma, y guíame hacia lo más recto en mis asuntos. ¡Oh Al-lah!, perdóname por lo que he ocultado y lo que he manifestado, por mis errores y mis intenciones, por lo que he sabido y lo que he ignorado.

¡Oh Al-lah, busco refugio en Ti de caer en el endeudamiento, del dominio del enemigo, y del escarnio de los enemigos.

Señor perdóname, guíame, dame sustento, dame salud. Me refugio en Dios del estrecho lugar en el Día del Juicio.

¡Oh Al-láh! Hazme disfrutar de mi oído y de mi vista y protégelos para mí; concédeme la victoria sobre quien me oprime y toma de él mi venganza.

¡Oh Al-láh! Te pido una vida pura, una muerte digna y un retorno que no sea deshonroso ni vergonzoso.

¡Oh Al-lah, has embellecido mi cuerpo, embellece también mi carácter!

¡Oh Al-láh! Perdona a los creyentes y las creyentes.

¡Oh Al-lah! Afírmame y haz que esté bien guiado, y que sea un guía para los demás.

¡Oh Al-láh! Concédeme la sabiduría, que a quien le haya sido concedida ha recibido un bien inmenso.

Y Al-láh sabe mejor, que Al-láh bendiga y conceda la paz a nuestro Profeta Muhámmad.