عقيدة أهل السنة والجماعة

عقيدة أهل السنة والجماعة

مطوية مختصرة توضح مبادئ العقيدة الإسلامية على منهج أهل السنة والجماعة. يشرح الشيخ العثيمين فيها أسس الإيمان بالله، وملائكته، وكتبه، ورسله، واليوم الآخر، والقدر خيره وشره، مع تقديم الأدلة من القرآن الكريم والسنة النبوية. يركز الشيخ على توضيح توحيد الربوبية، والألوهية، والأسماء والصفات، وبيان الفرق بين أهل السنة والجماعة وغيرهم من الفرق. تتميز المطوية بالأسلوب الواضح والمبسط، مما يجعلها مرجعًا قيمًا للطلاب والعلماء وجميع المسلمين الراغبين في فهم عقيدتهم بشكل صحيح ومتعمق.

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La doctrina de ahlu as-sunnah wal yama'ah (la gente de la Sunna y el conceso)

Escrito por el Sheij

Muhámmad ibn Salih al-Uzaimin

Que Al-láh le perdone, a sus padres y a todos los musulmanes.

*

En el nombre de Al-láh, el Clemente, el Misericordioso.

Introducción del Sheij

Abdulaziz Ibn Abdullah Ibn Baaz

Alabado sea Al-láh, único, y que la paz y las bendiciones sean con quien no habrá profeta luego de él, con su familia y compañeros.

He escuchado el contenido de este libro resumido sobre la creencia islámica escrito por nuestro hermano, el gran sabio Muhámmad ibn Salih Al-Uzaimin, y lo he encontrado completo sobre los contenidos de la creencia de Ahlu Sunnah wal yama'a en cuanto a la creencia teológica en Al-láh, en Su unicidad, en Sus nombres y atributos, y sobre temas de fe, como la creencia en los ángeles, los libros revelados, los profetas, la vida del mas allá y la predestinación, agradable o desagradable.

Considero que hizo un buen trabajo al mencionar lo que necesita el estudiante de conocimiento y así mismo todo musulmán sobre su creencia en Al-láh, en los ángeles, en los libros revelados, en los profetas, en la vida del más allá y en la predestinación, así como sumó enseñanzas y conclusiones que no se encuentran mencionadas en otros libros sobre creencia y teología.

Le pido a Al-láh que lo premie con el bien por su orientación y guía, y beneficie con sus escritos y libros, y que reciba su recompensa por todo lo que guía a los musulmanes por el buen camino, ciertamente Al-láh está próximo del creyente y todo lo escucha.

Introducción dictada por el necesitado de Al-láh, Abdulaziz ibn Abdullah ibn Baaz, que Al-láh le perdone, y que la paz y las bendiciones sean con nuestro Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), su familia y compañeros.

Director general

del consejo para la investigación, la emisión de fatwas y la divulgación del Islam.

*

En el nombre de Al-láh, el Clemente, el Misericordioso.

Todas las alabanzas pertenecen a Al-láh, Señor del Universo. El triunfo en el más allá será de los piadosos quienes no se enemistan sino con los opresores. Atestiguo que no existe quien merezca ser adorado salvo Al-láh, único, sin asociados, el verdadero Soberano. Y atestiguo que Muhámmad es Su siervo y mensajero, sello de los profetas, líder de los siervos devotos. Que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, su familia y quienes le sigan hasta el día del Juicio Final.

Al-láh, el Altísimo, envió a Su Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) con la guía y la verdad como misericordia para el universo, ejemplo para los piadosos y evidencia para toda la humanidad. Al-láh evidenció a través suyo y del libro que le reveló la sabiduría en todo aquello que beneficia a sus siervos en esta vida y el más allá, ya sea en las creencias como en las obras, las virtudes y la moral excelsa.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), nos dejó en una senda clara y evidente, cuya noche es tan clara como el día, y quien la abandone se autodestruye.

Su pueblo siguió su guía, sus compañeros, quienes les siguieron y quienes vinieron después obrando rectamente, estableciendo la legislación islámica, aferrándose a la tradición profética, en su creencia, sus obras, sus valores y sus virtudes convirtiéndose en la comunidad profetizada: junto a la verdad evidente, sin que les importe quien los critique y persiga hasta que Al-láh les llame a comparecer ante él.

Nosotros, y la alabanza pertenece a Al-láh, seguimos sus pasos, aferrándonos al Corán y la Sunnah, lo cual afirmamos sólo a fin de mencionar el favor divino con el que hemos sido agraciados, y para evidenciar cual es la senda que debe seguir todo creyente.

Rogamos a Al-láh que nos fortalezca con la verdad ante toda situación en esta vida y en el más allá, y que nos conceda de Su Misericordia, Él, quien es el generoso.

Debido a la importancia que encierra el tema de la creencia y la fe, y la escisión existente de los distintos grupos, es que me he propuesto escribir resumidamente describiendo la creencia de los seguidores de la tradición profética y el consenso del pueblo islámico: La creencia en Al-láh, Sus ángeles, Sus libros revelados, Sus profetas, el más allá y la predestinación, ya sea agradable o desagradable. Pido a Al-láh, el Altísimo, que me conceda la sinceridad de hacerlo buscando sólo contemplar Su rostro, firme junto a la verdad y beneficiando a los siervos devotos.

Autor

*

NUESTRA CREENCIA

La fe en Al-láh, en Sus ángeles, en Sus libros sagrados, en Sus mensajeros, en el Día del Juicio y en la predestinación, tanto lo bueno como lo malo.

Creemos en el Señorío y domino de Al-láh, el Altísimo. Es decir que Él es el Señor creador, sustentador y hacedor de todos los asuntos existentes.

Creemos que sólo él merece ser adorado, y que todo otro ser creado es adorado sin derecho genuino.

Creemos en Sus bellos nombres y sublimes atributos divinos.

Creemos en Su unicidad en todos esos aspectos, no posee asociados ni quien se le asemeje en Su señorío y dominio, ni en Su derecho a ser adorado, ni en Sus nombres y atributos. Dijo Al-láh en el Corán: "Es el Señor de los cielos, de la Tierra y de cuanto hay entre ambos. Adóralo y persevera en Su adoración. ¿Conoces a alguien similar a Él?" [María: 65].

Creemos que: {¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, el Viviente [Eterno], el Sustentador [y Gobernador de toda la creación]. No Lo afectan somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce el pasado y el futuro [lo manifiesto y lo oculto] y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. El escabel de Su Trono abarca los cielos y la Tierra, y la custodia [y mantenimiento] de ambos no Lo agobia. Y Él es el Sublime, el Grandioso}.[ La vaca: 255].

Creemos que {Él es Al-láh, no hay otra divinidad salvo Él, el Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es el Compasivo, el Misericordioso. Él es Al-láh, no hay otra divinidad salvo Él, el Soberano Supremo, el Santísimo, el Salvador, el Dispensador de seguridad, el Custodio [de la fe], el Todopoderoso, el Dominador y el Soberbio. ¡Glorificado sea Dios! Está por encima de las divinidades que Le asocian. Él es Al-láh, el Creador, el Iniciador y el Formador. Suyos son los nombres más sublimes. Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra Lo glorifica. Él es el Poderoso, el Sabio}.[El encuentro: 22-24].

Creemos que Al-láh es el Soberano de los Cielos y la Tierra “A Al-láh pertenece el reino de los Cielos y de la Tierra, Él crea lo que quiere, agracia a quien quiere con hijas mujeres y a quien quiere con hijos varones, o les concede hijos varones y mujeres, o los hace estériles. Él lo sabe todo, es sobre toda cosa Poderoso.” (42:49-50)

Creemos que “No hay nada ni nadie semejante a Dios, y Él todo lo oye, todo lo ve. Suyas son las llaves de los Cielos y de la Tierra, concede Su sustento a quien Él quiere con abundancia o se lo restringe a quien quiere. Él lo sabe todo.” (42:11-12)

Creemos que “No existe criatura en la Tierra sin que sea Al-láh Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en un Libro evidente [la Tabla Protegida].” (11:6)

Creemos que “Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente.” (6:59)

Creemos que “Solo Al-láh sabe cuándo llegará la hora [el Día del Juicio], cuándo hará descender lluvia y qué encierra el útero; nadie sabe qué le deparará el día siguiente ni en qué tierra ha de morir. Al-láh lo sabe todo y está bien informado de lo que ustedes hacen.” (31:34)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, habla con el significado que desea, cuando lo desea de la manera que lo desea. “Y sabe que Al-láh habló con Moisés directamente.” (4:164) “Cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló” (7:143) “Lo llamé desde la ladera derecha del monte e hice que se aproximara para hablarle en forma confidencial.” (19:52)

Creemos que “Si los mares fueran tinta para escribir las Palabras de mi Señor, se agotaría el agua de los mares antes de que se agotaran las Palabras de mi Señor” (18:109) “Si todos los árboles que hay sobre la Tierra se convirtieran en plumas [para escribir] y el mar junto a otros siete mares se convirtieran en tinta, no bastarían para escribir las Palabras de Dios. Al-láh es Poderoso, Sabio”. (31:27)

Creemos que Sus palabras son las más perfectas, verídicas en su información, justas en su juicio y elocuentes en su lingüística. Dijo el Altísimo: “La Palabra de tu Señor es de una veracidad y justicia absolutas” (6:115) y dijo: “¿Y qué es más veraz que la palabra de Dios?” (4:87)

Creemos que el Sagrado Corán es la palabra de Al-láh, el Altísimo. Verdaderamente habló con él, y se lo entregó al ángel Gabriel, quien lo descendió al corazón del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él). “Es el Espíritu Santo [el ángel Gabriel] quien lo ha revelado [por orden] de tu Señor con la Verdad” (16:102) “Este [Corán] es una revelación del Señor del Universo. Descendió con él el Espíritu Leal [el ángel Gabriel], y lo grabó en tu corazón [¡oh, Muhámmad!] para que seas uno de los que advierten [a su pueblo]. Es una revelación en lengua árabe pura.” (26:192-195).

Creemos que Al-láh, el Altísmo, se encuentra sobre Su creación en su esencia y realidad así como en Sus atributos, porque ha dicho: “Y Él es el Sublime, el Grandioso” (2:255) y dijo: “Él tiene total dominio sobre Sus siervos, y Él es el Sabio, el Conocedor.” (6:18)

Creemos que “Su Señor es Dios. Creó los cielos y la Tierra en seis eras y luego se estableció sobre el Trono. Él es Quien decide todos los asuntos, nadie podrá interceder ante Él sin Su permiso” (10:3) y se ha establecido sobre su Trono, elevándose sobre él en su esencia, de una manera acorde a su divinidad y grandeza, y que nadie salvo Él sabe el cómo.

Creemos que Al-láh se encuentra junto a Su creación, a pesar de encontrarse establecido sobre Su trono. Conoce perfectamente lo que sucede a sus seres creados, escucha sus voces y ve sus obras, destina sus vidas, sustenta a los pobres, y enriquece a quien quiere y empobrece a quien quiere, ennoblece a quien quiere y humilla a quien quiere. En Su mano descansa el bien y es sobre toda cosa poderoso.

Se encuentra junto a Su creación realmente a pesar de estar establecido sobre Su Trono. “No hay nada ni nadie semejante a Dios, y Él todo lo oye, todo lo ve” (42:11)

No afirmamos como lo hacen algunas sectas (hululiah, yahmia) que Él se encuentra en la Tierra, y consideramos que quien hace semejante afirmación deviene incrédulo o desviado, porque ha descrito a Al-láh con atributos que no son acordes a Su divinidad.

Creemos, como nos informó Su Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), que desciende cada noche durante el último tercio al cielo más cercano a la tierra y dice: “Quién me ruega para que pueda concederle, quién me suplica para que pueda complacerlo, quién me pide perdón para que pueda perdonarle.”

Creemos que Al-láh, glorificado y exaltado sea, vendrá el día del Juicio Final para juzgar entre sus siervos, Por sus palabras: “¡Basta! [Piensen en cuál será su destino] cuando la Tierra sea golpeada una y otra vez, y llegue su Señor y se presenten los ángeles en fila tras fila, y sea traído el Infierno. Ese día el hombre recordará sus obras, pero de nada le servirá.” (89:21-23)

Creemos que es el “Hacedor de Su voluntad” (85:16)

Creemos que su voluntad es de dos clases:

Cósmica: Que sucede aunque no sea aquello que ama, y es descrita como su deseo. Como cuando dice: “Pero si Al-láh hubiera querido, las naciones que los siguieron no hubiesen combatido entre ellas” (2:253) “...tampoco les servirá de nada si es voluntad de Al-láh su desvío. Él es su Señor.” (11:34)

Legislativa: No necesariamente se concreta en todas las situaciones, pero es todo que aquello que Él ama. Como cuando dice “Dios quiere perdonarlos” (4:27)

Creemos que Su voluntad cósmica y legislativa es resultado de Su sabiduría. En consecuencia, todo lo que decreta cósmica y legislativamente es sabio, y Su sabiduría existe, ya sea que alcancemos a conocerla o nuestro intelecto lo ignore. “¿Acaso no es Al-láh el más Justo de los jueces?” (95:8) “¿qué mejor juicio que el de Al-láh para quienes están convencidos de su fe?” (5:50)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, ama a sus protegidos [los siervos que se esfuerzan para acercarse a Él] y que ellos lo aman. “Di: “Si verdaderamente aman a Dios, ¡síganme!, que Al-láh los amará.” (3:31) “Dios los suplantará por otros a quienes amará y ellos Lo amarán” (5:54) “Dios ama a los perseverantes.” (3:146) “Sean justos, que Al-láh ama a quienes establecen justicia.” (49:9) “...que hagan el bien, porque Al-láh ama a los que hacen el bien.” (2:195)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, se complace de las obras y los dichos que ha legislado, y que detesta cuanto ha prohibido. “Si no creen, sepan que Al-láh no necesita de ustedes. No Le agrada la incredulidad de Sus siervos, pero si son agradecidos [creyendo en Su unicidad], Lo complacerán.” (39:7) “Pero Al-láh no quiso que salieran [con ustedes] y les infundió desgano, y se les dijo: Permanezcan con quienes se quedan [por estar verdaderamente eximidos.” (9:46)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, se complace de los creyentes que obran rectamente “Dios estará complacido con ellos y ellos lo estarán con Él. Esto es lo que aguarda a quienes hayan tenido temor de Dios.” (98:8)

Creemos en que Al-láh, el Altísimo, se enoja con quienes merecen Su ira por su incredulidad u otras obras “…y a los idólatras y las idólatras que pensaban mal de Dios, los castigará; la ira de Al-láh recaerá sobre ellos y los maldecirá, “ (48:6) “… pero quienes lo hagan y se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Al-láh y tendrán un castigo terrible …” (16:106)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, posee un rostro que describió como Majestuoso y noble “y solo el rostro de tu Señor perdurará por siempre, el Majestuoso y el Noble.” (55:27)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, tiene dos manos divinas “Sus dos manos están extendidas y dispensa [generosamente] según Su voluntad…” (5:64) “No han valorado a Al-láh en Su verdadera magnitud. El Día de la Resurrección contendrá toda la Tierra en Su puño, y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y enaltecido sea Dios! Él está por encima de lo que Le asocian.” (39:67)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, tiene realmente dos ojos divinos ya que ha dicho: “Construye el arca bajo Mi observancia y según Mi inspiración” (11:37) y dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él): “Su velo es de luz, que si le descubriera, los haces de luz de su rostro quemarían hasta donde alcanza su vista.”

Es consenso de quienes siguen la tradición profética que los ojos divinos son dos Lo apoyan las palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él): “El falso Mesías es tuerto, pero su Señor no es tuerto.”

Creemos que Al-láh, el Altísimo, “La vista [de los seres humanos] no puede abarcarlo, pero Él sí ve [a todos Sus siervos]. Él es el Sutil y el Conocedor.” (6:103)

Creemos que los creyentes contemplarán a su Señor el Día del Juicio Final “Ese día, habrá rostros resplandecientes [de felicidad] contemplando a su Señor.” (75:22-23)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, no tiene quien pueda asemejársele, debido a la perfección de sus atributos “No hay nada ni nadie semejante a Dios, y Él todo lo oye, todo lo ve” (42:11)

Creemos que “No Lo afectan somnolencia ni sueño” (2:255) debido a la perfección de su Vida y Eternidad.

Creemos que no es injusto con nadie, debido a su completa y divina justicia. Y que no está distraído ni ignora lo que hacen sus seres creados, debido a su completo conocimiento de todo.

Creemos que nada le es imposible, ni en los cielos, ni en la Tierra, debido a su perfecto conocimiento y poder “Cuando Él decide decretar algo, le dice: “¡Sé!”, y es.” (36:82)

Nada le agota, debido a su completo poder “Creé los cielos y la Tierra y todo cuanto existe entre ambos en seis eras, sin sufrir cansancio.” (50:38) Nada le agota.

Creemos en la realidad de todo cuanto afirmó Al-láh, el Altísimo, sobre sí mismo, o cuanto afirmó el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) sobre Él: Sus nombres y atributos, pero sin embargo somos inocentes de dos desvíos:

El antropomorfismo; que afirma ya sea con el pensamiento o las palabras que los atributos de Al-láh, el Altísimo, son semejantes a los atributos de los seres creados.

Y el atribuirle una forma a los atributos de Al-láh, el Altísimo, afirmando, con el pensamiento o la palabra: Los atributos de Al-láh, el Altísimo, son de tal o cual forma.

Negamos todo lo que Al-láh, el Altísimo, negó sobre si mismo, o cuanto negó sobre Él el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), ya que esa negación encierra la afirmación de la perfección contraria a lo negado. Así como callamos de todo aquello que no hayan mencionado Al-láh, el Altísimo, y su Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él).

Consideramos que esta senda es una obligación inexpugnable, porque todo cuanto afirmó o negó Al-láh, el Altísimo, sobre sí mismo es información verídica revelada, y Él es quien mejor se conoce a sí mismo. Él es el más elocuente y el más veraz en sus palabras. Mientras que los seres creados no pueden comprenderlo en Su esencia y realidad.

Cuanto afirmó o negó sobre Al-láh, el Altísimo, nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) es información verídica. Él es quien mejor conoce y puede describir a su Señor, porque fue la persona más elocuente y veraz.

En las palabras de Al-láh, el Altísimo, y Su Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) encontramos la perfección del conocimiento y la veracidad, por lo que carece de argumento quien las rechaza o duda en aceptarlas.

*

CAPÍTULO

Cuanto hemos aquí mencionado respecto a los atributos divinos de Al-láh, el Altísimo, ya sea general o particular, afirmando o negando, lo hacemos basados en el Corán, la Sunna y la metodología seguida por los primeros musulmanes y quienes les siguieron.

Consideramos que es obligación considerar los textos del Corán y la tradición profética sobre estos aspectos de manera literal, acorde a la realidad divina de Al-láh, el Altísimo.

Así como nos declaramos inocentes del camino seguido por aquellos que tergiversan los textos sagrados, atribuyéndoles un significado diferente al que enunciaron Al-láh y Su Profeta.

Así como nos declaramos inocentes del camino seguido por aquellos que negaron la realidad de los textos sagrados, atribuyéndoles un significado diferente al que enunciaron Al-láh y Su Profeta.

Así como del camino de aquellos que basados en su fanatismo y exceso le atribuyeron a los textos sagrados significados antropomórficos o comparativos con la creación.

Estamos completamente seguros que lo mencionado en el Sagrado Corán y en la tradición de Su Profeta (sunnah), (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), es una verdad absoluta que no se contradice entre sí. Porque Al-láh ha dicho en Su libro: "¿Acaso no reflexionan en el Corán y sus significados? Si no procediera de Dios encontrarían en él numerosas contradicciones." (4:82)

Porque las contradicciones entre los textos sagrados implican que se desmientan unos a otros, y eso es imposible en la revelación de Al-láh y Su Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él).

Quien diga que en el libro de Al-láh o en la sunnah de Su Profeta hay contradicciones se debe a su mala intención y el desvío de su corazón, por lo que debe arrepentirse ante Al-láh y volver al camino correcto.

Quien considere erróneamente la existencia de contradicciones entre los versículos del Corán o en el Corán y la tradición del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), se debe ya sea al escaso conocimiento de las mismas, a la mal interpretación o al escaso esfuerzo en reflexión, por lo que dicha persona debe esforzarse buscando el conocimiento y la reflexión que le permitan comprender la verdad, pero en caso de que no alcance a comprender, entonces debe seguir a un sabio y dejar de pensar erróneamente y decir tal como dicen los dotados de conocimiento “Los que tienen un conocimiento afirmado, dicen: “Creemos en todos los versículos por igual, todos proceden de nuestro Señor”. (3:7) y sepa que en el Corán y la Sunnah no existe contradicción alguna.

*

CAPÍTULO

Creemos en los ángeles de Al-lah, Extaltado sea: “[los ángeles] son siervos distinguidos. No dan prioridad a sus palabras sobre la Palabra de Dios, y cumplen con lo que Él manda”. (21:26-27)

Al-láh los creó de la luz. Le adoran, sirvan y Le obedecen. “A Él pertenece cuanto existe en los cielos y en la Tierra, y quienes están junto a Él [los ángeles] no dejan, por soberbia, de adorarlo ni se cansan de hacerlo. Lo glorifican noche y día, sin cesar.” (21:19-20) Al-láh, el Altísimo, hizo que no les viéramos, salvo en algunos casos que son revelados a ciertos siervos devotos. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) vio al ángel Gabriel en su verdadera forma, con 600 alas que cubrían el horizonte. En una ocasión el ángel Gabriel se apareció a la virgen María en forma de ser humano y mantuvieron un diálogo. En otra ocasión, fue donde el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) cuando se encontraba rodeado de sus compañeros en forma de ser humano, desconocido para la gente, sin rastros de ser viajero, blancas sus vestimentas, negros sus cabellos, y se sentó junto al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) y le habló sobre su religión, y luego el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) informó a sus compañeros que esa persona extraña y desconocida para todos no era otro que el mismísimo ángel Gabriel.

Creemos que los ángeles desarrollan distintas actividades que les fueron encomendadas.

Gabriel es el encargado de hacer llegar la revelación a los profetas.

Miguel es el encargado de las lluvias y las plantas.

Israfil es el encargado de hacer sonar la trompeta que dará inicio a la resurrección y el Día del Juicio Final.

El ángel de la muerte, el encargado de tomar el espíritu de los seres humanos en el momento del deceso.

El ángel de las montañas.

Malik, el encargado de cuidar las puertas del infierno.

Los ángeles encargados de proteger los fetos en el útero materno, otros encargados de proteger a los seres humanos, y otros encargados de anotar las obras de los seres humanos, toda persona tiene junto a sí dos ángeles “Dos ángeles escriben todas sus obras, sentados uno a su derecha y el otro a su izquierda, no pronuncia palabra alguna sin que a su lado esté presente un ángel observador que la registre.” (50:17-18).

Ángeles encargados de interrogar al difunto luego de ser enterrado sobre quién es su señor, quién es su profeta y cual es su religión “Dios afianza a los creyentes con la palabra firme en esta vida y en la otra, y extravía a los que cometen injusticias. Al-láh hace lo que quiere” (14:27).

Ángeles encargados de complacer a los moradores del paraíso “Los ángeles ingresarán ante ellos por todas las puertas, y les dirán: “¡La paz sea sobre ustedes! Porque fueron perseverantes [en la adoración]. ¡Qué hermosa es la recompensa de la morada eterna!” (13:23-24).

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) nos informó que la Casa Sagrada en los cielos es visitada por 70.000 ángeles cada día.

*

CAPÍTULO

Creemos en que Al-láh, el Altísimo, reveló a sus profetas libros que contenían guía, luz y purificación para sus seguidores.

Creemos que Al-láh, el Altísimo, envió junto a cada profeta un libro revelado “Envié a Mis Mensajeros con las pruebas evidentes e hice descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que la gente establezca la equidad.” (57:25) y conocemos de esos libros:

1. La Torá, que fue revelada por Al-láh, el Altísimo, a Moisés , el cual es el libro más importante revelado al pueblo de Israel. “He revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Al-láh emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Al-láh y del cual eran testigos.” (5:44)

2. El evangelio, que fue revelado por Al-láh, el Altísimo, a Jesús hijo de María, el cual es conformación y culminación de la Torá “Hice que Jesús hijo de María siguiera [el ejemplo de los Profetas anteriores], en confirmación de la verdad que aún quedaba en la Tora. A él le he revelado el Evangelio en el que había guía y luz, como confirmación de lo que aun quedaba de la Tora, y como guía y exhortación para los que tienen temor de Al-láh y piedad. (5:46)

“He venido para confirmar [las enseñanzas originales de] la Tora y para permitirles algunas de las cosas que les estaban prohibidas.” (3:50).

3. Los Salmos, entregado por Al-láh, el Altísimo, al Profeta David (la paz sea con él).

4. Algunas páginas que fueron reveladas al Profeta Abraham y Moisés (la paz sea con ambos).

5. El sagrado Corán, el cual fue revelado por Al-láh, el Altísimo, al sello de los Profetas Muhámmad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) “…fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio.” (2:185) el cual fue “Te he revelado el Libro que contiene la verdad definitiva [el Corán], que corrobora los Libros revelados anteriormente…” (5:48)

abrogando las legislaciones preexistentes y los libros revelados anteriormente, poseyendo la promesa de Al-láh, el Altísimo, de ser preservado de toda tergiversación “Yo he revelado el Corán y Yo soy su custodio.” (15:9) y permanecerá preservado de todo cambio hasta el fin del mundo.

En cuanto a los libros revelados anteriores al Corán, eran temporales en su validez, siendo abrogados por el libro que descendía posteriormente, además de la tergiversación y cambio del que fueron objeto.

Dijo Al-láh, el Altísimo “Algunos judíos tergiversan el sentido de las palabras…” (4:46)

“¡Ay de aquellos que escriben el Libro con sus manos y luego dicen: “Esto proviene de Dios”, para venderlo a vil precio! ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que obtuvieron!” (2:79)

“Pregúntales: “¿Quién ha revelado el Libro que trajo Moisés como luz y guía para la gente, el cual copian en pergaminos y dan a conocer en parte, pero del que ocultan una gran parte?” (6:91)

“Entre ellos hay quienes tergiversan el Libro cuando lo recitan para que ustedes crean que es parte de él, cuando en realidad no pertenece al Libro. Y dicen que proviene de Dios, cuando en realidad no proviene de Dios. Inventan mentiras acerca de Al-láh a sabiendas. No es concebible que una persona a quien Al-láh concede el Libro, la sabiduría y la profecía, diga a la gente: “Ríndanme culto a mí, no a Dios”; [una persona así] dirá: “Sean gente de Al-láh ilustrados en su religión, que [practican y] enseñan el Libro tal como lo han aprendido.” (3:78-79)

“¡Oh, Gente del Libro! Les ha llegado un Mensajero enviado por Mí, cuya misión es traerles a la luz los preceptos más importantes que ocultaron de la Biblia… Son incrédulos quienes dicen: “Jesús hijo de María es Dios.” (5:15-17)

*

CAPÍTULO

Creemos que Al-láh, el Altísimo, envió a Sus seres creados Profetas y Mensajeros “A los Mensajeros los envié como anunciadores de albricias y como amonestadores, para que [la humanidad] no tuviera argumento alguno ante Al-láh [por haber rechazado el mensaje]. Al-láh es Poderoso, Sabio.” (4:165)

Creemos que el primero de ellos fue Noé y el último de ellos Muhámmad, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con todos ellos. “… Te he descendido la revelación como lo hice con Noé y con los Profetas que le sucedieron…” (4:163) “Muhámmad no es el padre de ninguno de sus hombres, sino que es el Mensajero de Al-láh y el sello de los Profetas…” (33:40)

El mejor de todos ellos es Muhámmad, luego Abraham, luego Moisés, luego Noé, luego Jesús, ya que fueron nombrados específicamente en la siguiente aleya “Celebré una alianza con todos los Profetas, la misma que celebro contigo [¡oh, Muhámmad!], con Noé, Abraham, Moisés y Jesús, hijo de María. Tomé de ellos un compromiso firme…” (33:7)

Creemos que la última legislación, revelada a Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), encierra la sabiduría y las virtudes de todas las revelaciones previas, ya que Al-láh, el Altísimo, dijo en el Corán "Les he legislado la misma religión [monoteísta] que le había encomendado a Noé, y que te he revelado a ti [en el Corán] y que le encomendé a Abraham, a Moisés y a Jesús, para que sean firmes en la práctica de la religión, y no creen divisiones". [la consulta:13].

Creemos que todos los Profetas y Mensajeros son seres creados, que carecen de los atributos de la divinidad, ya que Al-láh, el Altísimo, dijo sobre Noé, el primero de los Profetas “No les digo que poseo los tesoros de Al-láh ni que conozco lo oculto, ni les digo que soy un ángel…” (11:31) y Al-láh, el Altísimo, ordenó a Muhámmad, el último de los Profetas, que diga: “Diles: No les digo que poseo los tesoros de Al-láh ni que conozco lo oculto, ni tampoco afirmo ser un ángel, solo sigo lo que me fue revelado…” (6:50)

y diga: “Diles [oh, Muhámmad]: “No poseo ningún poder para beneficiarme ni perjudicarme a mí mismo, salvo lo que Al-láh quiera. Si tuviera conocimiento de lo oculto tendría abundantes bienes materiales y no me alcanzaría nunca un mal. Yo solo soy un amonestador y albriciador para la gente que cree.” (7:188) y diga: “Diles: No tengo poder personal para desviarlos ni para guiarlos por el camino recto. Diles: Nadie puede protegerme de Al-láh y no tengo refugio fuera de Él” (72:21-22).

Creemos que los profetas son seres creados a los que Al-láh, el Altísimo, honró con la profecía, describiéndolos con la devoción y el servicio. Dijo del primer profeta, Noé: “¡Él era un descendiente de quienes salvé junto a Noé [en el arca]! Fue un siervo agradecido.” (17:3) y dijo sobre el último de ellos, Muhámmad: “Bendito sea Quien reveló la fuente de todo criterio a Su siervo [el Profeta Muhámmad], para que con él advierta a todos los mundos.” (25:1)

y dijo sobre los profetas en general “Recuerda a Mis siervos Abraham, Isaac y Jacob, todos ellos dotados de firmeza y visión.” (38:45) “…recuerda a Mi siervo [el Profeta] David, quien fue dotado con una gran fuerza.” (38:17) “Agracié a David con [su hijo] Salomón, quien fue un siervo excelente, pues volvía a Mí en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad.” (38:30) y dijo sobre Jesús el hijo de María “Jesús es solo un siervo a quien agracié [con la profecía], y lo envié como ejemplo a los Hijos de Israel.” (43:59)

Creemos que Al-láh, el Altísimo, selló la profecía con Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) enviándolo a toda la humanidad “Di [oh, Muhámmad]: ¡Oh, gente! Soy el Mensajero de Al-láh para todos ustedes. A Él pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, nada ni nadie merece ser adorado salvo Él, da la vida y la muerte. Crean en Al-láh y en Su Mensajero y Profeta iletrado que cree en Al-láh y en Sus palabras, síganlo, pues así estarán bien guiados” (7:158).

Creemos que la última legislación revelada a Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) es el Islam, religión de la cual se complace Al-láh, el Altísimo, que practiquen los seres humanos, y creemos que Al-láh, el Altísimo, no acepta otra religión que el Islam por las palabras de Al-láh: “Para Al-láh la verdadera religión es el Islam.” (3:19) “Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión.” (5:3)

“Quien profese una religión diferente al Islam no le será aceptada, y en la otra vida se contará entre los perdedores” (3:85).

Consideramos que quien, hoy en día, clama que otras religiones como el judaísmo o el cristianismo son igualmente válidas ante Al-láh, el Altísimo, deviene incrédulo por contradecir directamente al Corán, y si es musulmán, se le debe llamar a la reflexión.

Consideramos que quien desmiente que Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) es el sello de la profecía y que fue enviado a toda la humanidad, en realidad descree de todos los profetas aunque alegue que sigue a su profeta. Debido a las palabras de Al-láh “El pueblo de Noé desmintió a los Mensajeros.” (26:105)

evidenciando que quien rechaza a un profeta, en realidad los está rechazando a todos a pesar de que Noé era el primero de ellos. Dijo Al-láh, el Altísimo, “Quienes no creen en Al-láh ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Al-láh y [la fe en] Sus Mensajeros diciendo: “Creemos en algunos, pero en otros no”, pretendiendo tomar un camino intermedio, ellos son auténticos incrédulos. Y a los que nieguen la verdad les tenemos reservado un castigo denigrante” (4:150,151).

Creemos que no existe profeta luego de Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), y que quien clame ser profeta luego de él o cree en quien clama serlo deviene automáticamente incrédulo, por contradecir al Corán, al Profeta y al consenso de todos los musulmanes.

Creemos que al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) le sucedieron califas rectos, que tomaron las riendas de su nación, diseminando su conocimiento y su mensaje. Creemos que el mejor de ellos y el más merecedor del califato fue Abu Bakr As-Siddiq, luego Omar Ibn Al-Jattab, luego ‘Uzman Ibn ‘Affan, luego ‘Ali Ibn Abu Talib, que Al-láh se complazca con todos ellos.

Ese fue el orden que tuvieron en el califato, por el designio de Al-láh. Al-láh, el Altísimo, en su inmensa y eterna sabiduría hizo que fueran justos gobernantes en el orden de su rango y virtud.

Creemos que todos ellos poseían virtudes particulares, pero que eso no lo hacía superior a los otros.

Creemos que este pueblo, esta nación es la mejor de las naciones, la más generosa, bendecida por Al-láh dijo Al-láh: “[¡Musulmanes!] Son la mejor nación que haya surgido de la humanidad porque ordenan el bien, prohíben el mal y creen en Dios.” (3:110)

Creemos que los mejores de esta nación fueron los compañeros del Profeta (sahaba) y luego quienes les siguieron (tabi’un) y luego quienes les siguieron. Creemos que no ha cesado de existir un grupo dentro de esta nación que se encuentra en la verdad absoluta, no se dejan amedrentar por sus detractores ni sus perseguidores hasta que Al-láh decrete el final de los días.

Creemos que aquellos problemas que se sucedieron entre los compañeros del Profeta, que Al-láh se complazca de todos ellos, tuvieron lugar porque cada grupo de ellos, sincero en su intención, tomó una decisión que consideraba correcta, y que aquellos que estaban en lo cierto tuvo dos recompensas (una por esforzarse y otra por estar en lo cierto) y que aquellos que estaban equivocados tuvo sólo una recompensa, y que su error fue perdonado.

Consideramos que no es debido recordar sus errores, siendo lo correcto recordar de ellos sus aciertos y virtudes, purificando nuestros corazones del rencor ya que Al-láh, el Altísimo, ha dicho: “No son iguales quienes hayan aportado y combatido antes de la liberación. Ellos tendrán un rango mayor que quienes hayan aportado y combatido después de la liberación. Pero a todos les ha prometido Al-láh una hermosa recompensa.” (57:10)

“Quienes vienen después de ellos imploran: “¡Oh Señor nuestro! Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe. No infundas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes ¡Señor nuestro!, Tú eres Compasivo, Misericordioso.” (59:10)

*

CAPÍTULO

Creemos en el más allá, en el Día de la resurrección, el último día, cuando sean resucitadas las personas, para vivir una vida eterna, ya sea en las delicias del Paraíso o los horrores del Infierno.

Creemos en la resurrección, cuando Al-láh, el Altísimo, ordene que sea tocada la trompeta por segunda vez por el ángel Israfil: “Será soplada la trompeta y todos los que estén en los cielos y en la Tierra perecerán, excepto quien Al-láh quiera; luego será soplada por segunda vez y [todos resucitarán] poniéndose de pie [para ser juzgados]. Entonces verán" (39:68)

entonces los seres humanos se levantarán de sus tumbas desnudos, tal como fueron creados, incircuncisos “Así como inicié la primera creación, la repetiré. Ésta es una promesa que he de cumplir.” (21:104)

Creemos que los registros de las obras son entregados en la mano derecha o por detrás de la espalda en la mano izquierda “Quien reciba el registro de sus obras en su mano derecha tendrá un juicio fácil, y [una vez terminado] se reunirá jubiloso con su gente [en el Paraíso]. Mientras que quien reciba el registro de sus obras por detrás de su espalda, suplicará ser destruído definitivamente. Pero será arrastrado al castigo del Infierno.” (84:7-12)

“Todo ser humano será responsable por sus actos, y el Día de la Resurrección le entregaré un libro abierto. [Se le dirá:] “Lee tu libro, pues hoy será suficiente con que tú mismo leas el registro de tus obras [para saber cuál será tu destino]”. (17:13-14)

Creemos que la balanza será establecida el Día del Juicio Final y nadie será oprimido ni se cometerán injusticias “Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada.Y quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada.” (99:7-8) “[Ese día] aquellos cuyas buenas obras pesen más en la balanza serán los bienaventurados. En cambio, aquellos cuyas malas obras sean las que más pesen, estarán perdidos y morarán en el Infierno por toda la eternidad. El fuego abrasará sus rostros y quedarán desfigurados.” (23:102-104) “Quienes realicen una buena obra serán recompensados como si hubieran hecho diez obras buenas. En cambio, la mala obra será computada como una sola, y nadie será tratado injustamente.” (6:160)

Creemos en la grandiosa intervención que llevará a cabo nuestro Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él), que intervendrá ante Al-láh, el Altísimo, con su permiso, para que comience el juicio, cuando los seres humanos se vean aterrorizados con los acontecimiento que se sucederán luego de la resurrección. Entonces las personas se dirigirán donde Adán , luego donde Noé , luego donde Abraham , luego donde Moisés , luego donde Jesús y por último irán esperanzados donde Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él).

Creemos en una intervención a favor de los creyentes que ingresaron al fuego del infierno a purificar sus pecados, para sean extraídos del tormento e ingresados en el Paraíso. Esta intervención será hecha por los Profetas, los creyentes y hasta los ángeles. Otros creyentes serán extraídos del fuego del infierno sin intervención alguna, por la gracia y misericordia de Al-láh, el Altísimo.

Creemos en la fuente que tendrá nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) en el Paraíso. Su agua será más blanca que la leche, más dulce que la miel y más aromática que el almizcle. Su largo y su ancho son el equivalente a un mes de marcha, y sus copas tantas como las estrellas del cielo. Los creyentes que beban de su agua jamás sentirán nuevamente la sed.

Creemos en el puente que surcará por sobre el Infierno, el cual será cruzado por las personas acorde a sus obras. La primera persona lo surcará con la velocidad de un relámpago, otros con la velocidad de un viento y otros con la velocidad de un pájaro. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) estará parado en su extremo final, junto a las puertas del Paraíso, implorando: “¡Al-láh! Sálvalos, ¡Al-láh! Sálvalos.”

Así pasarán las personas hasta que sus obras no sean suficientes, entonces algunos cruzarán arrastrándose, a ambos lados del puente, enormes ganchos, que obedeciendo una orden agarran a las personas hasta arrojarlas al Infierno.

Creemos en todos los relatos que han sido registrados en el Corán y la tradición profética (sunnah) que describen ese dificilísimo día. Quiera Al-láh facilitarnos pasarlos.

Creemos en la intervención que hará nuestro profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) a favor de los moradores del Paraíso, para que finalmente ingresen. Esta intervención es especialmente realizada por él.

Creemos en el Paraíso y el Infierno.

El Paraíso es la morada del deleite que fue preparada por Al-láh, el Altísimo, para los creyentes devotos y piadosos. En él se encuentran delicias que los ojos no han visto, los oídos no han escuchado y ni siquiera la mente ha imaginado. “Nadie sabe la alegría que les espera [a los creyentes] como recompensa por sus obras.” (32:17)

El Infierno es la morada del castigo que Al-láh, el Altísimo, preparó para los incrédulos opresores. En él se encuentran tormentos y horrores inimaginables para la mente humana. “Pero sepan que tengo preparado para los que cometen injusticias un fuego que los rodeará. Cuando sofocados pidan de beber, se les verterá un líquido como el metal fundido que les quemará el rostro. ¡Qué pésima bebida y qué horrible morada!” (18:29)

El Paraíso y el Infierno se encuentran ya creados y permanecerán por toda la eternidad “A quien crea en Al-láh y obre piadosamente, Él lo introducirá en jardines por donde corren ríos, en los que vivirán eternamente. ¡Qué hermoso sustento!” (65:11). “Dios maldice a los que rechazan el Mensaje y les ha preparado el Infierno. Estarán en él por toda la eternidad; no encontrarán quién los proteja ni los auxilie. El día en que sus rostros se hundan en el fuego del Infierno, dirán: ¡Ojalá hubiéramos obedecido a Al-láh y al Mensajero!” (33:64-66).

Aseguramos el Paraíso a quienes se los haya albriciado el Corán y la tradición profética por su nombre o su descripción.

Entre quienes fueron albriciados por el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) por su nombre se encuentran Abu Bakr, ‘Omar, ‘Uzman y ‘Ali.

En cuanto a los albriciados por su descripción: Todo creyente piadoso y devoto.

Aseguramos el Infierno a quienes se los haya albriciado el Corán y la tradición profética por su nombre o su descripción:

Entre quienes fueron albriciados por su nombre se encuentran Abu Lahab, Ibn Luhay Al-Jazai’, y otros.

En cuanto a los albriciados por su descripción: Los incrédulos, los idólatras y los hipócritas.

Creemos en la tribulación de la tumba, que son las preguntas que le son hechas al difunto en su tumba sobre su Señor, su religión y su profeta “Al-láh afianza a los creyentes con la palabra firme en esta vida y en la otra, y extravía a los que cometen injusticias. Al-láh hace lo que quiere” (14:27). El creyente responderá: Mi Señor es Al-láh, mi religión el Islam y mi profeta Muhámmad. En cuanto al incrédulo y el hipócrita responderán: No se, escuché a la gente decir algo y lo repetí.

Creemos en las delicias que experimentarán los creyentes en la tumba “Cuando los ángeles tomen las almas de los piadosos, les dirán: ¡Que la paz sea sobre ustedes! Ingresen al Paraíso como recompensa por sus obras” (16:32).

Creemos en el tormento que experimentarán los incrédulos y los opresores en la tumba “Si pudieras ver [lo terrible que será] cuando los opresores estén en la agonía de su muerte y los ángeles extiendan las manos [para atormentarlos, y les digan]: Entreguen sus almas. Hoy se les retribuirá con un castigo denigrante por haber inventado mentiras acerca de Al-láh y por despreciar con arrogancia Su mensaje” (6:93).

Los relatos existentes en el Corán y la tradición profética sobre este tema son numerosísimos y conocidos.

El creyente debe creer en estos temas del oculto y no compararlos con las realidades existentes en este mundo, ya que los asuntos del más allá no pueden ser equiparados ni comparados con las realidades mundanas, porque pertenecen a dos planos completamente distintos. En Al-láh buscamos protección y sustento.

*

CAPÍTULO

Creemos en la predestinación, ya sea agradable o desagradable, que no es otra cosa que el designio divino, en su conocimiento y sabiduría, de todos los sucesos que tienen lugar en este universo.

La predestinación tiene cuatro etapas:

La primera etapa: El conocimiento. Creemos en que Al-láh, el Altísimo, conoce todas las cosas. El conocimiento de lo que ha sucedido, de lo que ha de suceder en el futuro y de qué manera, es parte del conocimiento divino y eterno. Al-láh, el Altísimo, no obtiene nuevos conocimientos por haberlos ignorado, ni olvida nada luego de haber tenido conocimiento; ambas son características de lo creado y no del creador.

La segunda etapa: La escritura. Creemos que Al-láh, el Altísimo, ordenó que fuera escrito en la tabla preservada (al-Lauh al-Mahfudh) todo cuanto ha de suceder hasta el último día. “¿Acaso no sabes que Al-láh conoce cuanto hay en el cielo y en la Tierra? Todo está registrado en un libro, eso es fácil para Dios” (22:70).

La tercera etapa: La voluntad. Creemos que Al-láh, el Altísimo, deseó todo cuanto existe en los cielos y la Tierra. Nada puede existir sin su deseo. Cuanto Al-láh desea existe y sucede, y cuanto no desea jamás podrá existir o suceder.

La cuarta etapa: La creación. Creemos que Al-láh, el Altísimo: “Al-láh es el Creador de todas las cosas, y Él es su Custodio. A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra. Quienes no crean en los signos de Al-láh serán los perdedores” (39:62-63).

Estas cuatro etapas comprenden la obra de Al-láh, el Altísimo y de sus siervos, ya que toda acción que llevan a cabo las personas es conocida desde la eternidad por Al-láh, el Altísimo, y ordenó que fuera escrita, y fue creada y deseada por Él “para que se encamine quien quiera. Pero sepan que solo se encaminará quien quiera Dios, Señor del universo” (81:28-29) “Si Al-láh hubiera querido no se habrían combatido los unos a los otros, pero Al-láh obra según Su designio” (2:253) “Pero si Al-láh hubiera querido no lo habrían hecho; aléjate de ellos y de sus mentiras” (6:137) “Dios es Quien los creó a ustedes y a lo que ustedes hacen” (37:96).

Pero esto no indica que Al-láh, el Altísimo, no haya concedido a sus seres creados el libre albedrío y voluntad, para llevar a cabo sus acciones. Entre las pruebas de que el ser humano posee libre albedrío encontramos:

Primero: Las palabras de Al-láh, el Altísimo “Sus mujeres son para ustedes como un campo de labranza, por tanto, siembren en su campo cuando [y como] quieran.” (2:223)

y “Si [los hipócritas] hubieran querido realmente combatir, se habrían preparado para tal fin” (9:46) adjudicando al hombre deseo y voluntad en sus acciones.

Segundo: Dirigir órdenes y prohibiciones a las personas, ya que si éstas no poseyeran libre albedrío y voluntad serían los mandatos incoherentes y dirigidos a quienes no pueden llevarlos a cabo. Todas estas posibilidades fueron negadas por Al-láh en su libro cuando dijo “Al-lah no impone a nadie sino en la medida de su capacidad.” (2:286).

Tercero: El elogio a los que hacen el bien y el reproche a quienes hacen el mal, y la recompensa acorde a las obras. Si no fuera porque la acción sucede luego del albedrío y voluntad de la persona, la recompensa de quien hace el bien no tendría sentido, y el castigo de quien hace el mal sería una injusticia, y Al-láh, el Altísimo, es perfecto y no obra sin sentido ni injustamente.

Cuarto: Al-láh, el Altísimo, envió a los Profetas “A los Mensajeros los envié como anunciadores de albricias y como amonestadores, para que [la humanidad] no tuviera argumento alguno ante Al-láh [por haber rechazado el mensaje]. Al-láh es Poderoso, Sabio” (4:165) y si no fuera porque la acción de las personas es resultado de su propia voluntad, enviar a los profetas no representaría prueba alguna.

Quinta: La persona cuando realiza o abandona una acción no percibe la sensación de estar siendo obligado. La persona se pone de pie, camina, viaja por decisión propia, sintiendo una sensación de injusticia cuando es obligado a hacer algo contra su voluntad o por la fuerza, y por eso la legislación diferencia entre los dos casos; cuando la persona actúa por propia iniciativa y cuando es obligado a hacer algo contra su voluntad.

Consideramos que el pecador no puede excusarse con la predestinación cuando comente un pecado, porque la persona comente el pecado por propia decisión y voluntad, sin saber si Al-láh, el Altísimo, había o no predestinado esa situación para él. Nadie conoce el decreto divino sino hasta que ha tenido lugar. “nadie sabe qué le deparará el día siguiente ni en qué tierra ha de morir. ” (31:34)

Cómo es posible entonces excusarse con una prueba que desconocía iba a suceder. Al-láh, el Altísimo, desmintió esta excusa diciendo: “Quienes Le asociaron divinidades a Al-láh dirán: Si Al-láh hubiera querido no Le habríamos asociado nada y no habríamos vedado nada, ni nosotros ni nuestros padres. Así es como desmintieron quienes los precedieron, hasta que sufrieron Mi castigo. Pregúntales: ¿Acaso tienen algún conocimiento que puedan presentar? Solo siguen conjeturas, y no hacen más que especular” (6:148).

Decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: ¿Por qué no haces el bien pensando que Al-láh, el Altísimo, lo ha predestinado para ti? Ya que no existe diferencia entre el pecado y la obra de bien si consideramos que ignoramos su predestinación antes de llevar a cabo la acción.

Fue por esto que cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) informó a sus compañeros que estaba predestinado quien moraría en el Paraíso y quien moraría en el Infierno, alguien preguntó: “¿Acaso no debemos confiarnos a lo que fue predestinado y abandonar las obras?”. Pero la respuesta inmediata del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) fue: “No, obren, que a cada uno de ustedes le será fácil obrar según su predestinación”.

Decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación para justificarse: Si quisieras hacer un viaje a La Meca, y te informaran que existen dos caminos; uno sinuoso y dificultoso y otro seguro y fácil, seguramente elegiría el segundo, y no tomaría el primero justificándose que estaba predestinado que lo eligiese, y si lo hiciera sería considerado una persona insana.

Decimos también: Si te ofrecieran dos empleos uno muy superior al otro, seguramente lo elegirías sin dudar; ¿cómo es que eliges para ti respecto al más allá lo que es inferior y te excusas y justificas con la predestinación?

Decimos también: Si sufrieras una enfermedad en alguno de los órganos de tu cuerpo no tardarías en visitar a los médicos que fueran necesarios y soportar las dificultades de una medicación dolorosa y amarga para alcanzar la salud

¿cómo entonces es que no tomas el mismo camino para curar la enfermedad de tu corazón que te lleva a los pecados?

Creemos que la maldad no se adjudica a Al-láh, el Altísimo, ya que Él se caracteriza por la Misericordia y la sabiduría absolutas. Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él): “La maldad no se te adjudica”. Recopilado por Muslim.

El designio divino no tiene maldad, porque su origen es la misericordia y la sabiduría. La maldad se encuentra en lo predestinado y por eso el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo: “¡Al-láh! Protégeme del mal que haya en tu predestinación”. Adjudicando la maldad a lo predestinado en si mismo. Aunque es importante aclarar que la maldad que existe en lo predestinado no es un mal absoluto, sino que es un mal relativo a una situación o una persona, pero que puede ser un beneficio relacionado a otra situación u otra persona.

El mal que existe en este planeta, como las enfermedades, la pobreza, el temor, son males desde una perspectiva, pero un beneficio desde otra. Dijo Al-láh, el Altísimo: “Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones del ser humano. Han de padecer [el resultado de] lo que cometieron, quizás así recapaciten” (30:41).

Amputar la mano del ladrón o lapidar al adúltero es malo o perjudicial desde la perspectiva del ladrón o el adúltero, pero representan un beneficio desde otra óptica, porque representan una expiación de sus pecados en este mundo, no recibe dos castigos uno en este mundo y otro en el más allá, y desde otra perspectiva ambos castigos representan justicia y protección para la sociedad.

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CAPÍTULO

Esta gran creencia que abarca los fundamentos que hemos descrito tiene frutos beneficiosos y grandiosos.

Frutos de la creencia en Al-láh, el Altísimo, Sus bellos nombres y sublimes atributos: El amor y la glorificación de Al-láh, el Altísimo, así como la predisposición a realizar las obligaciones con deseo y pasión, abandonar las prohibiciones, produciéndose una profunda y completa felicidad y paz interior para el individuo y la sociedad “Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras” (16:97).

Frutos de la creencia en los ángeles:

1. El conocimiento de la maravilla de su creación y la grandiosidad, poder y soberanía de Su creador.

2. El agradecimiento del siervo hacia su señor por la protección, ya que cada persona posee ángeles que registran sus obras y lo protegen.

3. El amor por los ángeles, por cuanto adoran a Al-láh, el Altísimo, de una manera tan perfecta y por pedir perdón por los creyentes.

Frutos de la creencia en los libros revelados:

1. El conocimiento de la misericordia de Al-láh, el Altísimo, y Su preocupación por los seres humanos, ya que reveló a cada pueblo un libro con luz y guía.

2. El conocimiento de la sabiduría en revelar a cada pueblo una legislación que la beneficie, siendo el sello de estos libros el Corán, beneficioso para toda la humanidad en todo tiempo y lugar.

3. El agradecimiento a Al-láh, el Altísimo, por Sus enormes gracias.

Frutos de la creencia en los profetas:

1. El conocimiento de la misericordia de Al-láh, el Altísimo, y Su cuidado por los seres humanos, ya que envió a cada pueblo un profeta para que les guíe y purifique.

2. El agradecimiento a Al-láh, el Altísimo, por Su inconmensurable gracia y favor.

3. El amor y la honra por los profetas, ya que ellos fueron enviados por Al-láh, el Altísimo; son lo más puro de la creación. Se esforzaron por hacer llegar el mensaje a sus pueblos, aconsejándoles el bien, guiándolos por el camino correcto, y siendo pacientes con los detractores y los desobedientes.

Frutos de la creencia en el más allá:

1. El esfuerzo por hacer el bien y obedecer a Al-láh, el Altísimo, deseando alcanzar Su recompensa, y el abandono del pecado temiendo el castigo de ese día.

2. La entrega a la voluntad de Al-láh, el Altísimo, ya que aquel bienestar que no pudo conseguir en este mundo, espera alcanzarlo en el más allá.

Frutos de la creencia en la predestinación:

1. Encomendarse a Al-láh, el Altísimo, obrando según las realidades de los factores externos, ya que el factor y su resultado son resultado de la predestinación divina.

2. La paz interior y serenidad del corazón. Porque cuando se toma conciencia de que las cosas suceden por el designio divino, y que nada que debía suceder se puede evitar, la paz y la tranquilidad inundan la mente y el corazón del creyente.

3. El abandono de la jactancia cuando se alcanzan los objetivos deseados, porque se toma conciencia que las cosas se logran por la misericordia de Al-láh, el Altísimo, por cuanto ha predestinado de factores y resultados. El agradecimiento a Al-láh, el Altísimo, y el abandono de la vanidad.

4. El abandono de la inseguridad y el reproche cuando no se alcanzan los objetivos deseados o suceden desgracias, porque al tomar conciencia de que todo sucede por la voluntad de Al-láh, el Altísimo, y que nada podría haberlo evitado, la persona se refugia en Al-láh, el Altísimo, y espera de Él la misericordia y la recompensa por la paciencia. Dijo Al-láh, el Altísimo, en el Corán: “No sucede ninguna desgracia en la Tierra, ni a ustedes los azota adversidad alguna sin que esté registrada en un libro antes de que suceda. Eso es fácil para Dios. No se depriman por lo que pierdan y no se regocijen con arrogancia por lo que se les ha concedido. Al-láh no ama a los arrogantes, jactanciosos” (57:22-23)

Rogamos a Al-láh, el Altísimo, que nos haga firmes en esta creencia y que nos conceda alcanzar sus frutos, concediéndonos más por Su inmensa gracia. Quiera Al-láh, el Altísimo, proteger nuestros corazones, y que no se desvíen tras haber sido guiados. Quiera Al-láh, el Altísimo, inundarnos de Su misericordia, Él es el señor benefactor de este universo. Ciertamente toda alabanza y gracia pertenece a Al-lah, el señor de los mundos.

Que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con nuestro Profeta Muhámmad, con su familia, sus compañeros y seguidores en la guía hasta el día del Juicio Final.

Terminado de escribir por su autor

Muhámmad ibn Salih al-Uzaimin

El día 30 de Shawal del año 1404 H.

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