فَإِذَا لَقِيتُمُ ٱلَّذِينَ كَفَرُواْ فَضَرۡبَ ٱلرِّقَابِ حَتَّىٰٓ إِذَآ أَثۡخَنتُمُوهُمۡ فَشُدُّواْ ٱلۡوَثَاقَ فَإِمَّا مَنَّۢا بَعۡدُ وَإِمَّا فِدَآءً حَتَّىٰ تَضَعَ ٱلۡحَرۡبُ أَوۡزَارَهَاۚ ذَٰلِكَۖ وَلَوۡ يَشَآءُ ٱللَّهُ لَٱنتَصَرَ مِنۡهُمۡ وَلَٰكِن لِّيَبۡلُوَاْ بَعۡضَكُم بِبَعۡضٖۗ وَٱلَّذِينَ قُتِلُواْ فِي سَبِيلِ ٱللَّهِ فَلَن يُضِلَّ أَعۡمَٰلَهُمۡ
Si tienen que enfrentarse en combate a los que rechazaron el mensaje, golpeen sus cuello hasta derrotarlos, y luego aprésenlos. Después, libérenlos con benevolencia o pidan un rescate, [esa debe ser la actitud] hasta que cese la guerra. [Sepan que] si Dios hubiera querido, Él mismo los hubiera derrotado, pero quiso ponerlos a prueba [y que se enfrentaran] unos contra otros. Quien caiga en combate por la causa de Dios, sus obras no habrán sido en vano.
- Este versículo describe normas de combate en el marco de un enfrentamiento armado concreto y no debe leerse como una orden general de violencia. La expresión que menciona el combate y la captura del enemigo se refiere a situaciones de guerra efectiva, no a la vida civil ni al trato con personas no combatientes. El propio versículo establece límites claros al indicar que, una vez finalizado el enfrentamiento, los prisioneros deben ser liberados, ya sea por gracia o mediante rescate, lo que subraya el carácter regulado y no indiscriminado de la violencia. Leído en conjunto con otros pasajes, el Corán condiciona el combate a la legítima defensa, prohíbe la transgresión y ordena cesar la hostilidad cuando cesa la agresión (2:190–193). El objetivo del versículo es limitar y humanizar una realidad bélica existente, no promover la violencia como fin en sí misma.